Nadal na terra dos Magos

Primero un deseo y una promesa: que la de mañana sea una noche muy buena como principio de estas líneas y la promesa de no hablar del resultado electoral del pasado jueves (excepto el dato más destacado: el Partido Popular en Calatuña es un partido antisistema) ni siquiera de las últimas malas-nuevas de nuestros gobernantes. Paz en la tierra a todos.
Además esta es una tierra de gentes que en estas fechas, reunidas en familia, reviven lo mejor del pasado, aparcan lo malo y brindan por un futuro mejor. Vamos pues a falar de nos.Do noso. do Nadal na vella terra dos Magos.
Nadie como el teólogo e historiador Segundo Pérez López y el antropólogo e investigador Felipe Senén para explicar el espíritu “do Nadal na vella terra dos Magos”. De ellos recuerdo crónica y opiniones, recopilados en artículos periodísticos por Ramón Loureiro y que ahora traigo a este balcón como reconocimiento a los citados y para conocimiento o recuerdo, para todos los lectores.
Allá por el siglo XVI el llamado O Tizón del Nadal rendía culto al fuego, al agua, al aire, a la naturaleza, en general (a la vida, diría yo), a través de un tronco que ardía desde la noche del 24 (Noiteboa) hasta el primero de enero (Ano Novo), conmemorando el nacimiento de Cristo.
Estaba presente el valor simbólico del fuego y rendía tributo a la tierra y al agua, agradeciendo  la vida y recordando a los que se habían muerto. Una vez apagadas las brasas, el tizón servía para curar las fiebres.
El obispo de Ourense, que calificaba de superstición aquella costumbre, no solo la prohibió sino que amenazaba con la excomunión y una multa de 2.000 marabedies…
Hay testimonios de que avanzado el siglo pasado en algunas parroquias de la Terra Chá la tradición seguía viva.
Lo que también esta datado es que estas fiestas, las reuniones en torno a una mesa vienen a consolidar al clan, el espíritu de la familia, y además de homenajear a los vivos, con los mejores manjares y se recuerda a los muertos reivindicando sus recuerdos en la sobremesa y después en la misa del gallo.
Es cierto que algunos ritos se pierden con el tiempo y como somos una tierra acogedora dimos entrada a Papá Noel, y, dicen, que los hay que también celebran el Día de Acción de Gracias de los yanquis, aunque ellos no cuentan con el capón de Vilalba. Cómo decía aquel: ¡Vivamos como galegos!