Así estamos, compañeros. Con un bloqueo o agarrotamiento

Así estamos, compañeros. Con un bloqueo o agarrotamiento (esa es la definición que nos ofrece el diccionario), fenómeno que proviene de temperaturas elevadas…
No confundan con esta gripe de 2018, que ya les recordó a muchos la maldita gripe de 1918 –llamada gripe española– que causó más muertes que la primera gran guerra. Se dijo que nos llegó por el aire. Que la trajeron las aves.
Y a mí me da que esta gripe que nos tiene gripados nos la deja la gaviota, bicho con alas, carroñero y chillón, que revuelve en la basura como todos ustedes saben.
Y, mira por donde, me recuerda la situación política, los últimos acontecimientos con políticos al fondo, es que y algunos hechos que padecemos nos dejan gripados. Bloqueados, agarrotados y el resto en las autopistas sin auxilio. Porco governo…
Con don Mariano arrastrando la losa de su fracaso en Cataluña, el partido de la gaviota allí es intrascendente, se lanza a toda milk a cantar las virtudes ¿? de su política económica, lo que pone enfermo –gripado– al personal, que se enfrenta al nuevo precio de la luz y el gasóleo, el peaje, la cesta de la compra y, anda ya, el servicio de Correos.
Se pone de perfil ante la corrupción, el cambio climático, la desigualdad que crece al galope, la sanidad que se rompe a pedazos mientras él bracea por un lugar al que llama Sangenjo.
Y, como se queja Josep Ramoneda, “el panorama judicial que nos espera no ayudará ni a la reducción de las fracturas ni a la apertura de un tiempo basado en el conocimiento mutuo y aceptación de los límites”.
Por cierto, hablando de jueces, sentencias y penas. Por ahí corre este chiste: ¿Los políticos corruptos están libres por no haber peligro de reiteración delictiva? Respuesta: Han arramplado con todo y ya no queda nada.
Y aquí, seiscientos mil jubilados gallegos han perdido ya en el año 2018, poder adquisitivo. Son otros cientos de miles de quemados, gripados, cabreados, hartos.
Agredidos por la gaviota y que nos deja los pasillos del Chuac llenos de pacientes que acabaron con la paciencia y a los sanitarios que han denunciado ante los juzgados la situación tercermundista.
Y, como decía el otro ¡Rajoy sin dimitir! Y Feijóo de perfil no sea que cabree al jefe. Mientras, Tello prepara la campaña electoral, entre las víctimas de la gripe, de los recortes, del alza de precios. De tanta mentira.