• Martes, 21 de Noviembre de 2017

Si un vaso es un vaso y un plato un plato, ¿cómo no va a ser posible

Si un vaso es un vaso y un plato un plato, ¿cómo no va a ser posible que la noticia de que Rajoy era víctima de un chantaje acabara con un ataque cibernético a todo el mundo mundial? Se lo cuento como me lo contaron: si en una ocasión hubo que romper el ordenador de Génova a martillazos, cómo no es posible que a un hecho tan importante la respuesta fuera romper todos los ordenadores del mundo mundial?
Ah, no se lo creen. Va una prueba: ¿qué país del planeta fue el más perjudicado por ese ataque? ¡China, como sabemos!. Y ¿quién estaba en China esos días? Cierto, Holmes: Mariano Rajoy. ¿Otra prueba? Ahí va: España, después de tramas, choriceos, mamandurrias, ocupó un discreto puesto en la lista de perjudicados. El dieciocho. ¿Vale?
Pues incluyan en estas dos pruebas que en Eurovisión fuimos los últimos. Que sí, hombre, que sí. Además nuestro representante cantó en inglés que como saben no es la lengua favorita de don Mariano, que apenas sabe balbucear eso de yes, en sus reuniones internacionales.
Y sigue el virus, la pandemia, de la corrupción, pues cada día tiene su afán y, sobre todo, los afanes depredadores de esos golfos, chapoteando en la charca que para ellos creó Esperanza Aguirre y que ya le salpica, pues hay demasiados chupópteros a repartir.
Buen charco, el Mediterráneo, en un asunto que una al “caso Castor” al palco del Real Madrid, que preside el mismo hombre que, con cierta nocturnidad, se hizo cargo de la operación de buscar oro negro, gas, capitaneando su empresa, que se dividió en tres para ganar más y contó en su contrato con el Estado español, con una clausula curiosa.
Atentos: si el proyecto no funciona “se indemnizará a la empresa aun en el caso de que fuera responsable por dolo o negligencia”… Así el proyecto, que en principio se valoraba en cuatrocientos millones, acabó con una factura de mil cuatrocientos.
Esta magnífica operación capitaneada por don Florentino, al ser lo que ya todos sabemos (ni gas, ni petróleo, solo seísmos y más mierda al mar), se rubricó con un real decreto donde el Gobierno, aquí ya mandaba el PP, pero la historia empezó con el PSOE, se garantizaba el pago a la empresa, los accionistas que participaron en ella –banca, fondos buitre, etc.– de lo que se hizo cargo Endesa… que nos pasa la cuenta a los ciudadanos en los próximos recibos. Salimos a quinientos euros.