• Viernes, 24 de Noviembre de 2017

Cuentas y cuentos

Quien nos lo iba a decir: Canadá irrumpe en el panorama político y el periódico global nos lo retransmite casi en directo

Quien nos lo iba a decir: Canadá irrumpe en el panorama político y el periódico global nos lo retransmite casi en directo: Sánchez castigado por su abstención al acuerdo comercial (CETA, ya saben) y pierde más de punto y medio desde la última vez que le hicieron las cuentas. 
Lo curioso es que el PP, que votó sí continúa en caída libre y se deja siete puntos (de sutura) quedando en un 25,5 de aceptación ciudadana y anda ya, periodismo de investigación, los señores de Podemos suben más de un punto –pese a su no rotundo al tratado comercial con Canadá– pues se apuntan el éxito de la moción de censura que desde el periódico que ustedes pusieron a parir. Además ¡! en intención directa de voto el campeón es Podemos con un 17,7, seguido del PP 17,2 y un empate técnico entre PSOE y Ciudadanos con el 15%.
 Vamos al debate sobre el convenio comercial. Estefanía, prestigioso periodista,   puso el dedo en el asunto: globalización comercial si pero desregulación no. 
Y lo explica: el asunto, hasta ahora,  tiene muchos perdedores y pocos ganadores que, ay, ganan mucho. Y es que hay que medir si trae empobrecimiento en algunos sectores; más desigualdades, deslocalizaciones y  debilitamiento de la protección social. 
Puestos estos temas sobre la mesa nos dice Joaquín Estefanía “a partir de ahora ya no se podrá utilizar el tema del libre comercio como cemento ideológico acorde con aspiraciones meramente teóricas, cargadas de absolutos: bueno y malo”. 
Desde el gobierno, que se abrazó al sí jefe, al menor gesto del Ibex 35 y sus portavoces, con la Merkel incluida, nos contaron las bonanzas de llegar al acuerdo pero sin citar uno solo de los problemas que eso trae consigo y, otra vez, nos mintió cargando el peso de la culpa a los políticos españoles que no siguieron su estela, además de añadir algunas mentirijillas. 
Por ejemplo que los españoles que decían no quiero o aún no tengo opinión y no doy el sí, eran cuatro “mataos” tanto del rojerío como de la derecha extrema. Resulta que los señores eurodiputados también estaban divididos: 408, que sí. 
Firmaron no,  254 y se abstuvieron 33. O sea que eran muchos los que apuntaban que el CETA pone en peligro 200.000 puestos de trabajo y favorecerá a los lobbies frente a los consumidores. Hay mucho en juego para que nos vengan con cuentos y eludan hacer las cuentas.