• Viernes, 24 de Noviembre de 2017

En una ciudad con mar

Hace muchos años triplete que mandaba (una especie del BBC del Real  Madrid) en la urbe lo formaban el jefe del ayuntamiento

Hace muchos años triplete que mandaba (una especie del BBC del Real  Madrid) en la urbe lo formaban el jefe del ayuntamiento, el líder del negocio del ladrillo y el encargado general de una entidad dedicada al  ahorro. 
Contaban con el apoyo de importantes políticos, le hacían la ola editorialistas de fuste y en la calle, a la voz de vamos a abrir la ciudad al mar y convertir esto en Filadelfia, además de retirar la porquería que suponen mercancías peligrosas y el olor a peixe, muchos se entusiasmaron con la idea aunque otros tantos siempre pensaron que detrás había un pelotazo.
Aquí, en A Coruña, era un tema de debate la situación de los depósitos de Repsol y la solución se gestó tras un desastre marítimo y cambiar “la fachada marítima”, de altos vuelos y poblarla de una población de alto standing…
Conviene recordar, en este punto, que eso de visualizar el mar desde el cemento de la calle, ya tuvo su primer capítulo con el fachoso edificio conocido como la gaviota, hoy charrán imagino, que es una prueba del feísmo y una ruina (al menos para unos) como negocio…
Recordemos que, entre los magnos proyectos que duermen el sueño… de lo injusto y exagerado, están las operaciones del Parque Ofimático –hay menos de un centenar de las tres mil viviendas previstas – y Someso donde tampoco se llegó a la cifra de 3.000 que vaticinaban aquellos emperadores del ladrillo. 
Ahora, en San Diego, se diseñó “otro río de dinero”, que digo río, si hasta se pintó un lago con una cascada que recordaría el cuerno de la abundancia (ese último invento es mio) la abundancia no se pinta se esconde por ahí en paraísos fiscales...
El asunto es que el Puerto, Fomento, o sea la Administración central, la Xunta y el Ayuntamiento de entonces hicieron sus cuentas y llegaron a la conclusión que se podrían hace  más de mil viviendas lo que supone una pastizarra larga para unos y crea grandes dudas en otros. Incluso los promotores no lo tienen claro y ya buscan que “se busque el bien común, la generación de empleo y riqueza y la cohesión social ¿?. Principalmente lo suyo es el punto segundo y… punto pelota. 
De momento la pelota está en el tejado de María Pita, pues al concello le toca establecer la ordenación urbanística en el término municipal. Así están las cosas. ¿Consultar con los vecinos? Aquí los referendos están mal vistos.