21:45 h. Jueves, 24 de abril de 2014

 

AGUA Y AJO

José María Villot |
Redacción | Actualizado 07 Marzo 2013 - 00:48 h.
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Que ha dicho la “troika” que debemos trabajar más, cobrar menos, jubilarnos más tarde y pagar más dinero en las compras. Y, a la vez, dicen –y lo cuenta Mariano muy ufano y aplaude su bancada, que debe estar fumada– que muy bien lo hecho hasta ahora, que están muy contentos con nosotros y que además de la reserva espiritual de occidente, oriente y la estratosfera, si seguimos la hoja de ruta alcanzaremos la meta y, en caso contrario, agua y ajo.

Luego en voz baja, y para que no lo oigamos los ciudadanos de a pie, nos cuentan que subió el paro hasta cifras insoportables y que la sanidad, pese al céntimo de la gasolina y el copago de medicinas, prótesis y algunos actos clínicos, está a la baja y que, mientras aquí los papeles de Bárcenas o los de Crespo no acaban de aparecer, allá –y sin escuchar siquiera al Espíritu Santo–los cardenales exigen conocer los secretos del caso “Vatileaks”, donde cuentan las miserias del Vaticano.

Y mientras Torres-Dulce, el fiscal nombrado por Gallardón, abre un expediente para destituir al fiscal jefe de Cataluña por defender una consulta a la ciudadanía dentro de la legalidad, aquí el superjefe de la Xunta en Ourense sigue sentado en su cargo y, por poner otro ejemplo, en el Ayuntamiento compostelano hay un fuerte olor a podrido que no llegó todavía hasta el Pazo de Raxoi, donde tiene asiento el jefe de la Xunta.

La contratación está bajo mínimos, en el subsuelo –con lo que supone para la pérdida de puestos de trabajo y del beneficio social que toda obra pública significa para la ciudadanía– y bajando de los peores niveles en los días más duros de la larga crisis.

Y sigue el culebrón de la princesa rubia, que juega en la liga de los mejores y gratis. Ahora el jefe de los espías declarará este mes para explicar si doña Corinna “trinca” comisiones como los alegres muchachos de Gürtel o solamente pasaba por aquí antes de entregarse a la caza mayor… De paso, el gran jefe de nuestra “CIA” podría explicar a la ciudadanía cómo un asesino ultra solo cumplió catorce años de los 43 a los que le condenó un tribunal, asesora hoy a las Fuerzas de Seguridad del Estado.

No se comprende, jefe, lo que no se entiende.

Ah, ya: agua y ajo.