• Sábado, 16 de Diciembre de 2017

Pesca deportiva

Está demostrado que la pesca deportiva no es una amenaza ni la responsable

Está demostrado que la pesca deportiva no es una amenaza ni la responsable, en ningún caso, de la escasez de capturas que sufren los pescadores profesionales sino todo lo contrario. El mal está instalado en las “costumbres” y “malas prácticas” de algunos “profesionales” que se dedican a la pesca o al marisqueo, arrasando con todo lo que encuentran a su paso.
Ya nadie se cree ciertas críticas vertidas, hacia los pescadores deportivos, en relación a que gozan de mayores privilegios. Basta recordar que el Decreto 211/99 que regulaba la pesca marítima de recreo en aguas interiores de la Comunidad Autónoma ya prohibía la pesca del pulpo así como rebajaba los topes de capturas diarias a 5 kilos, actualmente vigentes. Sin olvidarnos de las restricciones que tienen en algunas zonas delimitadas por los parques nacionales que en cambio sí pueden faenar los profesionales de la pesca y el marisqueo.
Un ejemplo de lucha reivindicativa fue la Asociación de pescadores de la 7ª lista “O Cotelo”, con sede en la localidad de Riveira, junto con otras asociaciones náuticas y deportivas de toda Galicia.
Estas asociaciones se habían adelantado al deseo de muchas cofradías y entidades pesqueras, que no era otra de que la Consellería de Pesca de la Xunta de Galicia concediese la exclusividad de los recursos pesqueros y marisqueros a diversas agrupaciones, colectivos y cofradías, prohibiendo al resto de ribereños el poder ejercer sus derechos ancestrales en zonas de dominio público, como el poder pasear, navegar, embarcar o desembarcar, varar, pescar, coger plantas y mariscos y otros actos similares que no requieran obras e instalaciones de ningún tipo.
La pesca deportiva, actualmente, es una fuente de riqueza importante para el sector turístico, además de ser necesaria para la propia “subsistencia” de muchas familias humildes de Galicia que perciben irrisorias pensiones, bien están en desempleo o cobran unos 426 euros mensuales de miseria y que se pueden llevar algún pescado para autoconsumo que de otra manera quizás no pudiesen comprar.