• Jueves, 23 de Noviembre de 2017

¿A dónde vas?

¿Adónde vas? Cógeme el móvil y contéstame a los mensajes, ¿me oyes? No me lleves la contraria cuando estoy nervioso, ¿vale? Eres una puta. No vales para nada. Estas son algunas frases con las que desayunan muchas mujeres maltratadas por parte de sus maridos, parejas o compañeros de piso. Merece preguntarse: ¿por qué aguantan tanto algunas mujeres? ¿Acaso no saben que tendrían que dejar la relación, en ese mismo momento, sin tener que agravar mucho más la situación? 
El maltratador, persona enferma y egocéntrica, nunca va a mejorar el trato sino todo lo contrario. En último caso tratará de dar lástima para mantener a su lado a la pareja, pero la siente como su esclava y de su propiedad.Los expertos aseguran que es un problema de educación y que será difícil poner límite definitivo a estos crímenes machistas. 
En realidad puede ser cierto ya que actualmente, cualquiera que se pasea por la calle o visita los lugares de ocio de la juventud puede observar cantidad de casos de malos tratos, tanto psíquicos como físicos, entre parejas de jóvenes. Algunas chicas, de 14 o 15 años, no son conscientes y toman como algo habitual que su novio las controle y las humillen ante sus colegas. Chicas que aumentan su autoestima teniendo, siempre a su lado, a un chico. Por su novio incluso se pegan con las amigas o las compañeras de la pandilla. 
Luego les cuesta dejar la relación, cuando observa que no es oro todo lo que reluce, y por ello aguantan y consienten situaciones de auténtico desprecio, por parte de sus verdugos. Por otra parte no quería dejar en el tintero la reflexión de que los padres también tenemos mucha culpa de que nuestras hijas pasen por este tipo de situaciones. 
Es necesario tener más diálogo y complicidad con ellas para que no tengan miedo a que nos trasladen sus angustias y problemas del día a día. Esto ayudaría, dentro de lo posible, a erradicar muchas situaciones extremas que les podría llevar a perder la vida.