• Martes, 12 de Diciembre de 2017

La movilidad que viene

El internet de las cosas, la hiperconectividad

El internet de las cosas, la hiperconectividad, la velocidad de procesamiento y los algoritmos adecuados en aplicaciones móviles están transformando hábitos que pensábamos inamovibles. Uno de los que se verá más afectado será el de la movilidad. Es necesario proyectar los cambios en el transporte urbano que la tecnología promueve, si queremos abordar con garantías los retos.  
El cambio de modelo de verdad en movilidad pivota sobre una idea fuerza: recuperar la ciudad para las personas. Y la clave para lograrlo es bajar el coche del pedestal urbano en el que está subido hace un siglo. Tendencia de la que soy firme defensor. No hay más que mirar nuestras calles para comprobar cómo el coche ha sido el elegido por los urbanistas, delante de las personas. Coruña tiene cientos de miles de los mejores metros cuadrados de suelo urbano ocupados por miles de coches aparcados dejando, en ocasiones, aceras estrechitas por las que no pasa ni un carrito de bebé. 
Por supuesto un cambio de tamaña magnitud necesita terapias y medidas anti shock, fomentando la movilidad peonil, la ciclable y el transporte colectivo, sobre todo este último. Y aquí la tecnología juega un papel terapéutico fundamental. Por ejemplo son de uso masivo en la ciudad las aplicaciones que evitan la espera del bus y empiezan a usarse otras para compartir todo, especialmente el transporte. Están tardando en poder pagar con un clic buses o taxis o disponer de bicis eléctricas. Hacerlo fácil es una de las claves.
Hay ciudades que para frenar la invasión ya no matriculan coches si no tienen garaje, aunque si necesitas un coche por trabajo te ofrecen alternativas. Son viejas las prohibiciones para circular las matrículas par-impar. Cada vez son más las ciudades que disponen de vehículos de alquiler aparcados en la calle. Lo abres, lo arrancas y se te cobra una pequeña cantidad por el uso, todo desde tu móvil, así de simple. Hay que disponer de transportes colectivos más eficientes en frecuencias y costes, que suplan la “necesidad” de inmediatez en la movilidad que cubre nuestro coche aparcado en la puerta de casa. Todo pasa porque cuando el ciudadano haga números entre usar/tener el coche en la ciudad o no, le salga a cuenta el nuevo escenario, a lo que hay que sumar salud, medio ambiente, seguridad, nueva habitabilidad,…
Pensemos que en Coruña entran cada día decenas de miles de vehículos y va a más. Pero entre que el transporte metropolitano es un horror, que puedes aparcar todo el día sin mover el coche porque la actual ORA lo permite, que no aplicamos medidas para compartir transporte y que ahora los ingenieros “defienden” ampliar carriles de autopistas y puentes antes que en hacer carriles bici o zonas peatonales, pues más y más madera. La última en animar la hoguera la conselleira Ethel diciendo que “la solución” pasa por meter los buses metropolitanos por la ciudad, con el edil de Movilidad de “bombero pirómano” ocasional.