• Jueves, 14 de Diciembre de 2017

Cordura laboral

Decían los empresarios hace unos años que el activo más importante de sus empresas eran los empleados a los que, después de la selección, incorporaban al puesto de trabajo, les daban formación siguiendo el método contrastado “aprender haciendo” y retribuían dignamente.

Decían los empresarios hace unos años que el activo más importante de sus empresas eran los empleados a los que, después de la selección, incorporaban al puesto de trabajo, les daban formación siguiendo el método contrastado “aprender haciendo” y retribuían dignamente. Su objetivo era lograr un ambiente laboral agradable, premisa necesaria para la productividad y rentabilidad.   

En esto llegó la crisis y la reforma laboral y apareció la precariedad que se materializa en contratos temporales y salarios escandalosamente bajos que denuncian los sindicatos y de los que se quejan los trabajadores. Esa precariedad también es ahora una preocupación del gobierno que quiere acabar con la generación de “trabajadores pobres”.

Y con la crisis y la reforma laboral llegó otra precariedad de la que se habla menos. Es la pérdida del buen clima laboral en las empresas suplantado por los malos modos que, en algunos casos, acaban en humillación de los trabajadores.

Al amparo de la reforma laboral se despidió con ligereza y se cometieron abusos, como traslados caprichosos de empleados a centros de trabajo distantes 100 kilómetros de su residencia para aburrirlos, un ejemplo de ensañamiento cruel. Con este ambiente, el deterioro de las relaciones humanas entre patronos y empleados y entre los trabajadores es manifiesto en este mundo laboral del “sálvese quien pueda”.  

Pero algo está cambiando en el proceder de algunas empresas. Es el caso MediaMarkt, la alemana de distribución electrónica que unos días antes de la apertura en Santiago organizó un “Team Day” en el entorno del río Ulla en donde los 75 trabajadores, todos recién seleccionados, se conocieron conviviendo y participando en diferentes actividades.

Aquella jornada lúdica y singular sirvió para cohesionar a estos empleados como equipo, para fortalecer sus vínculos con la compañía y para reforzar su motivación para el trabajo que les hará más productivos y rentables.

Hacía tiempo que no se escuchaba a un directivo decir lo que dijo su gerente en Compostela, que “el equipo profesional es uno de nuestros valores diferenciales…, el Team Day fue una gran forma de conocernos para construir un magnifico equipo humano”. De sus palabras se deduce que forma parte de la filosofía de la empresa que “el personal es su activo más importante”, un ejemplo de cordura en el ámbito de las relaciones laborales en el que abundan también la precariedad y crispación. A ver si cunde el ejemplo.