• Martes, 21 de Noviembre de 2017

Verano caliente

En las redacciones por las que pasé cuando llegaba la época del verano se decía que había que buscar la serpiente veraniega para de este modo llenar columnas de los periódicos por falta de información.

En las redacciones por las que pasé cuando llegaba la época del verano se decía que había que buscar la serpiente veraniega para de este modo llenar columnas de los periódicos por falta de información. En agosto se paralizaba el país para que todo el mundo pudiese coger el mes de vacaciones por antonomasia. En la radio era distinto, la música llenaba los espacios vacíos de contenidos informativos. Debo reconocer que alguna serpiente veraniega reproduje en esas épocas. Uno tiraba de archivo y donde existía tan solo un indicio lo convertías en una información o reportaje con marchamo veraniego para cumplir con el trabajo diario de juntar palabras para hacer un periódico. Traigo a colación estas épocas pasadas de un periodismo que cubrió sus distintas etapas para hacer una comparación con lo que está pasando ahora. No son necesarias las serpientes de verano. La información alarmante, tremenda, desproporcionada y, sobre todo, muy preocupante, abre informativos televisivos, inunda portadas impresas, se lanza al aire o se sitúa en las redes sociales. Vivimos épocas oscuras que nos otorgan un verano en verdad caliente. Quiero reflexionar sobre algunos puntos de máxima temperatura.
Las huestes de Maduro han dado un golpe de mano a la democracia para caminar hacia una dictadura a la vieja usanza y al estilo cubano, oprimiendo cada vez más al rico pueblo de Venezuela que fue santo y seña en el continente y que ahora se hunde en el fango de la mano de un alevín de dictador. Por tierras catalanas siguen dando golpes de efecto y buscando la confrontación directa, preámbulo propagandístico para infundir el miedo entre los paisanos y denunciar, a su modo, que el independentismo no se pueda llevar al puerto de la Barceloneta -cuya reforma pagamos todos los españoles- por culpa del Estado represor que no lo permite. 
El calor veraniego catalán seguirá subiendo en el termómetro de la política sin que hasta el momento sepamos cual será el enfriamiento por parte del Gobierno que preside Rajoy.  Los del puño y la rosa siguen fracturándose cada vez más. La territorialidad de España los divide y separa, y se amontonan los conceptos según de donde sople el viento: andaluz, valenciano, castellano, etc. La discrepancia en la manera de concebir  España como una unidad territorial e indivisible va a traer unas consecuencias muy negativas, y sobre todo teniendo como sustento a los podemitas que ya han tocado moqueta autonómica de la mano del presidente de Castilla -La Manca.
El calor del verano aumentará de forma alarmante en tierras americanas y federales. Su presidente, Donald Trmp, va camino del libro Guinness como el mandatario americano al que menos tiempo le duran sus colaboradores y sin que hasta el momento se vean acciones de gobierno, una especie de vacío de poder que sigue aprovechando Corea del Norte para mandarnos los “pepinos” al aire sin que nadie ponga remedio.
Un verano caliente, ya lo verán. Las serpientes son cosas del pasado.