• Domingo, 11 de Diciembre de 2016

El solar socialista, obrero y español

Reconozco que el tema ya me resulta un tanto cansino. Empiezo a estar cansado de que los políticos sigan jugado a ese baile de mi juventud que se llamaba la Yenka.

Reconozco que el tema ya me resulta un tanto cansino. Empiezo a estar cansado de que los políticos sigan jugado a ese baile de mi juventud que se llamaba la Yenka, sobre todo los que deberían dar más ejemplo por la trayectoria centenaria de sus siglas, como son los socialistas. El ritmo es siempre el mismo y acompasado. Ahora voy para la izquierda. Ahora voy para la derecha. En un momento lo hago para adelante. Y en otro para atrás. Monótono en verdad y a la vez cansino.
Estoy hasta el occipucio, o sea, la parte de atrás de la cabeza, de ver cómo unos representantes del pueblo que adquirieron esa condición bajo las siglas emblemáticas de un partido socialista, obrero y español, se han convertido en unos auténticos especialistas en marear la perdiz, al tiempo que demoledores de su edificio político que está prácticamente en ruinas –la definición no es mía sino de uno de sus máximos responsables– y del que de seguir así tan solo van a conservar el solar.
El tema de la abstención o el no ha socavado los cimientos, hechos a mano y con mucho esfuerzo por un ferrolano, de este partido que fue gran alternativa y gobierno de la nación, y que ahora puede seguir diluyéndose como un azucarillo en ese café de calcetín, malo de verdad, que han ido preparando a fuego lento muchos de sus dirigentes con más afán de poder para tocarlo con la yema de los dedos que hacer política real en beneficio de los que les han otorgaron los votos.
El domingo es de esperar que el Comité Federal del PSOE no siga dando los mismos pasos inseguros que nos ha otorgado largos diez meses de espera para que España pueda disponer de un Gobierno. Esperemos que los socialistas no sigan socavando y arrasando lo poco que les queda del solar político. De hacerlo las consecuencias serían bastante irreversibles. La coherencia debe imperar y de ser así una reflexión, si al final se produce la abstención, total o técnica, sobraban las alforjas impuestas por el antiguo secretario general para este largo viaje a ninguna parte.
Del futuro gobierno que salga en el tiempo límite parlamentario hablaremos otro día. Las perspectivas no son nada buenas. Gobernar con una mayoría de votos electorales, pero no de escaños, va a ser muy difícil. Yo diría que bastante imposible. El tiempo, que quizás sea de pocos meses, nos lo dirá.