• Martes, 24 de Octubre de 2017

SAN VALENTÍN: FLECHAS ENVENENADAS

Nunca he sido partidario de fechas comerciales como el día de los enamorados. De todos modos le voy a pedir ayuda a Cupido para poder pergeñar mi artículo semanal. Y lo hago utilizando metafóricamente las flechas que lanza para impactar en los corazones de las personas. Son flechas envenenadas dirigidas a la derecha y a la izquierda. Veamos sus recorridos e impactos.
La que en su día fuera la política más influyente en el foro de la capital de España, Esperanza Aguirre, tensó su arco político y lanzó las flechas hacia la diana grande de su partido, y la pequeña del propio Rajoy. La presunta corrupción que se investiga en la sede del PP madrileño motivó que la otrora verso suelto dejase su cargo partidista, que no el de elección por los votos, por “coherencia política”. Una frase que se quiera o no lanza su flecha envenenada a ese corazón que parece no latir en el plano político, del gallego de Santiago, Mariano Rajoy.
Hasta cien flechas envenenadas, tantas como páginas tiene el documento, lanzó Pablo Iglesias al nada fuerte corazón político de Pedro Sánchez. Son las flechas de la izquierda que el podemita suele disparar primero. Es la segunda vez que le gana por la mano al tensar el arco al socialista escogido por el rey para formar Gobierno. 
Las cien flechas son otros tantos dardos envenenados dirigidos hacia el líder socialista, un tanto debilitado él como su partido, y con el que está jugando al gato y el ratón el líder del conglomerado podemita y populista para debilitar cada vez más las bases, nada sólidas, de los socialistas obreros españoles actuales. Unos socialistas a los que de seguir así le van a dejar sólo la cartera, pero sin nada dentro en forma de referéndum catalán independentista, la inteligencia española, la cultura, la comunicación, la plurinacionalidad y una vicepresidencia. Y a los que somos de a pie con una deuda al estilo de los  griegos, pagando más impuestos y aumentando en una millonada, difícil de pronunciar, los euros en el gasto público.
La situación en estos momentos es esta. En la derecha la soledad de los populares, y cerrados absolutamente en banda. En la izquierda, denominada del cambio, unos podemitas que con machaconería e insistencia, quieren fagocitar a los socialistas capaces de cruzar muchas líneas rojas. Y en el centro unos ciudadanos que no saben si son cuña de la misma madera, si son pacto o no son nada de nada en el momento político actual. 
Un consejo, no cierre la agenda para finales del mes de junio. Las cuentas son claras: a los dos meses después de la primera votación le sumamos 54 días y nos situamos en el 26 de ese mes. Un día en el que volveremos a votar. Que, según las confesiones de cada uno, nos coja confesados. Vamos a necesitarlo.