• Martes, 24 de Octubre de 2017

Políticos entre gatopardismo y sorpasso

Dos términos, definiciones, referencias literarias, cinéfilas o dichos italianos, gatopardismo y sorpasso, han tomado fuerza estos días cuando la campaña electoral surca kilómetros de recorridos, toneladas de papel impreso.

Dos términos, definiciones, referencias literarias, cinéfilas o dichos italianos, gatopardismo y sorpasso, han tomado fuerza estos días cuando la campaña electoral surca kilómetros de recorridos, toneladas de papel impreso y millones de minutos radiofónicos y televisivos, sin olvidar ese gran corredor de las noticias que son las redes sociales. 
Para el mundo de la política, para los politólogos, el gatopardismo es “el hecho o procedimiento de cambiar algo para que nada cambie”, se trata, pues, de un término curioso utilizado en general en Ciencia Política y en el lenguaje político corriente. Tiene su origen en la paradoja expuesta en la novela “El gatopardo”. Desde entonces se suele llamar gatopardista al político que cede o reforma una parte de las estructuras para conservar el todo sin que nada cambie realmente. Y una frase es repetida hasta la saciedad por los políticos que acuñan el término: “Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie”. Es lo que están haciendo los líderes en la búsqueda del acta deseada que les dé la estabilidad del sillón confortable bien ganado y pagado para los próximos cuatro años.
En la crónica política, sobre todo en las voces de esos tertulianos que saben de todo…, surgió en los primeros albores de esta segunda contienda electoral en la que estamos inmersos un titular: sorpasso, “adelantamiento de los resultados electorales o de intención de voto de un partido político respecto de otro”. Una forma de decir lo que ese conglomerado de siglas que conforman Unidos Podemos le está haciendo a los socialistas del PSOE para adelantarles por la derecha en la recogida de los votos. Bueno mejor sería decir en la intención del voto, que es lo que pretenden remover y conseguir los podemitas a cargo de los socialistas que aún no saben dónde se encuentran después del fracaso para ocupar el despacho de la Moncloa. 
Los que ahora parece que no son comunistas –Podemos– volvieron a hacer surgir de las profundidades del hecho electoral el palabro como en su día hizo Julio Anguita, cuando lo recogió de sus hermanos de la hoz y el martillo desde las tierras de la bota. Y con estos dos elementos de labranza y forja le están dando en lo más alto a los socialistas para intentar hundirlos cada vez más en el fango de los resultados negativos y desplazarlos como fuerza hegemónica de la izquierda.
En fin, que nuestros políticos, los de derechas y los de izquierdas –cada uno ponga las posiciones según le interese y convenga– juegan más al márquetin de las frases y las imágenes que al del posicionamiento económico que es lo que precisa el país.
Particularmente me da lo mismo lo del sorpasso, pero en verdad que me preocupa el gatopardismo. Vamos a tener más de lo mismo que hace largos cinco meses. Ojalá me equivoque.