• Martes, 21 de Noviembre de 2017

Pobreza enquistada

Un año más la Fundación Foessa (Fomento de Estudios Sociales y de Sociología Aplicada) ha puesto el dedo sobre la llaga.

Un año más la Fundación Foessa (Fomento de Estudios Sociales y de Sociología Aplicada) ha puesto el dedo sobre la llaga. Un concienzudo estudio elaborado con las opiniones de numerosas familias ha dejado en claro que, tres años después del inicio del nuevo ciclo económico, el setenta por ciento de los hogares no ha percibido que los efectos de la recuperación económica les hayan llegado. 
Se trata de dar luz y visibilidad a un problema que Cáritas viene denunciado desde hace muchos años. Es una nueva llamada a la colaboración en la lucha contra la pobreza porque no podemos resignarnos a aceptar lo intolerable. 
Se habla de esa pobreza que está enquistada después de pasar por distintos estadios: extensa, intensa y crónica. 
La primera de las fases fue estabilizada pero la gran realidad es que las otras dos se debilitan y siguen causando grandes diferencias y penurias en muchos millones de hogares.
Como se recuerda desde Cáritas, y hago totalmente míos sus planteamientos, estamos con las personas empobrecidas para ser parte de la solución contra la pobreza. No podemos resignarnos a la pobreza como algo natural e irremediable. 
Debemos buscar la promoción integral del ser humano, apostando porque su desarrollo no se mida únicamente en términos económicos. 
Recuerdo las palabras del cardenal Tagle, presidente de Cáritas Internationalis, sobre el estudio presentado en el Foro Económico de Davos (Suiza) por la organización de lucha contra la pobreza, Oxfam, en el que los datos son alarmantes y reveladores: en 2016 tan solo ocho personas en el mundo eran tan ricas como la mitad de la población mundial, 3.600 millones de personas. Estos datos nos tienen que hacer reflexionar. 
No olvidemos que la pobreza relativa –personas que viven con menos de 8.000 euros al año–, y la pobreza absoluta, que lo hacen con la mitad de esa cantidad, siguen aumentando en millones de hogares españoles y no se les pone freno. 
No nos contentemos con paliar la pobreza, nuestra meta tiene que ser erradicarla.