• Domingo, 17 de Diciembre de 2017

Medio siglo de ayuda a los necesitados

Medio siglo de historia da para mucho. Y si esa historia está dedicada a los demás, el adjetivo calificativo se agranda de forma considerable hasta límites insospechados. Los lectores recordarán que en más de una ocasión les comenté que mi actual etapa profesional periodística estaba ligada a Cáritas. La institución que es Iglesia y que trabaja, a cambio de nada, con las personas más necesitadas. De forma oficial son cinco décadas llenas de muchas iniciativas para hacer que estas personas sean más protagonistas de sus vidas y para ayudar de la mejor manera posible a los considerados últimos de la sociedad. Es el trabajo realizado por miles de personas que durante estos cincuenta años acompañaron a muchos protagonistas, a muchos seres humanos, ayudándoles a superar sus necesidades en medio de no pocas incertidumbres, y siendo artífices de una sociedad más justa, fraternal y humana.
Este medio siglo de vida de Cáritas Diocesana de Santiago trabajando con los más empobrecidos se refleja en un doble trabajo de comunicación: un libro y una exposición que será itinerante recorriendo la diócesis compostelana. El paginado del libro está formado por once capítulos en los que se pasa revisión a los 50 años de acompañamiento y servicio a los demás, y el trabajo realizado a favor de la justicia del necesitado. Los datos escritos que se conservan sobre el trabajo desarrollado datan del año 1955. De aquella época se refleja un dato curioso extraído de los archivos de la institución donde figura un estadillo con las cuentas de Cáritas en 1959 con un saldo positivo de 14.424 pesetas y unos ingresos de algo más de 170.000. Los gastos en farmacia, que eran los principales, ascendían 111.194 pesetas. Ahora cincuenta años después el presupuesto de la institución supera los seis millones de euros.
El aval del trabajo viene reflejado en algunas de las realizaciones: una residencia para mayores, cuatro comedores sociales y dos sobre ruedas, dos centros de día, tres albergues, nueve pisos de alojamiento temporal y uno de los mejores centros de formación para parados.
Cáritas no se detiene. Siempre hay proyectos pendientes e iniciativas que llevar a la práctica. Hace poco puso en marcha el primer sillón solidario que existe en Galicia para atender bucodentalmente a los necesitados. Ahora, lo inmediato es la creación de una empresa de inserción laboral en el sector textil que dará trabajo a personas de difícil situación laboral y que servirá para abrir tiendas de ropa de segunda mano. Cáritas también supo subirse al tren de las nuevas tecnologías para dar a conocer el trabajo que realiza y apuesta por proyectos integradores de formación y empleo para las personas en situación o riesgo de exclusión social.
Cincuenta años parecen muchos, pero son pocos para seguir ayudando a las personas que más lo necesitan. Es una labor constante que, por desgracia, nunca se detiene, pese a que con frecuencia las ayudas de las administraciones públicas no lleguen de la forma deseada.