• Sábado, 25 de Noviembre de 2017

Imágenes torticeras

Me había propuesto no hacer ninguna mención relacionada

Me había propuesto no hacer ninguna mención relacionada con la manifestación celebrada el pasado fin de semana en tierras catalanes. Los acontecimientos que poco a poco se van descubriendo, a través de distintos medios de comunicación y de las redes sociales me han hecho reflexionar y de ahí que voy a dar mi opinión sobre lo que vi en las distintas televisiones que trasmitieron en directo el acontecimiento y lo que, de forma reposada, he contemplado en medios impresos que un día sí y otro también nos ofrecen nuevas imágenes, instantáneas y comentarios que inciden de forma muy directa en el tema.
La fotografía publicada en un periódico de tirada nacional ha hecho que me ponga al teclado del ordenador, mi compañero de tantas horas y contemplando un día más la preciosa ría de Arousa, para pergeñar algunos momentos que representan mi parecer, mi opinión, en un tema que ha movido millones de corazones de buena fe y que ha sido aprovechado torticeramente por esos desalmados que lo único que pretenden es producirle un gran jirón a la cartografía de España con un referéndum ilegal y la intentona de proclamar la República de Cataluña.
Se trata de una gráfica que vale más que mil palabras, como nos decían cuando dábamos los primeros pasos en el trabajo periodístico. Con ella se demuestra que fueron muchos miles de ciudadanos –la inmensa mayoría– los que se sumaron a la manifestación para reclamar lo que se tenía que reclamar: que no tenemos miedo, que no nos van a amedrentar ni doblegar, que es necesaria una postura unitaria para luchar contra los fanáticos terroristas, y que en la mente de todos estaban las personas asesinadas. Esa imagen deja a las claras que los organizadores estructurales del evento, la famosa Asamblea catalanista, lo prepararon a conciencia para que pareciese que los portadores de pancartas, banderas, señeras y esteladas eran la gran mayoría. Y lo hicieron teniendo como cómplice a TV3, que se encargó de dar la señal de todo lo que acontecía. Señal e imágenes repetitivas y torticeras, estudiadas, premeditadas y buscando el efecto multiplicador y teniendo como colofón a los desvaríos independentistas y separatistas.
Para mí, con el análisis de los días transcurridos, fue una auténtica encerrona en la que se planificó todo a conciencia, se midieron mucho los pasos, se jugó con la visualidad para dar sensación de multitud, y con unas pancartas plagadas de sutilezas sectarias de muy mal gusto, ofensivas y mentirosas. Pancartas, que no tenían referencias ni a los integrantes del comando sanguinario yihadista (verdugos) ni a los muertos (víctimas) .
El pueblo español con sus máximas autoridades presentes ha demostrado una vez más que todos estamos con los catalanes. Los que no están con nosotros son esos catalanes separatistas que viven como Alicia en al País de las Maravillas. La realidad es otra y los que estuvimos con los muertos y con los hermanos de Cataluña, demandamos que a estos grupos de políticos secesionistas se les aplique todo el rigor de la Ley.