• Jueves, 14 de Diciembre de 2017

¿A CUÁNTO SALE CADA TOQUE DE BALÓN?

Soy consciente de que para muchos lectores hoy no voy a ser correcto. Me he levantado esta mañana festiva en Compostela tras una noche de hogueras para quemar lo viejo y ahuyentar las meigas, y tanto en emisoras de radio como de televisión se habla de jugadores de fútbol, de sus discrepancias con los clubes que les pagan y los deseos de cobrar cantidades astronómicas.
El mercado y mercadeo abierto de los jugadores de fútbol en pos de los millones de euros libres de impuestos se entremezcla con los calores que padece el suelo patrio y aumenta de temperatura como en una especie de estado en ebullición, de una olla a presión a punto de saltar por los aires. Unas actuaciones en las que  importa mucho el dinero que se va a percibir y poco los colores que se vayan a defender. Es el lugar en el que directivos y seguidores han colocado el deporte balompédico seguido por millones de personas que pagan ingentes cantidades de dinero para que el club que llevan en camisetas, bufandas, gorras y otros utensilios de visión directa, siga codeándose con los mejores de los mejores de la liga nacional.
Llegado a este punto debo decir, por si el lector se está haciendo una idea confundida de mi posicionamiento, que he sido practicante bastante bueno del deporte rey hasta que las dioptrías aparecieron en mis ojos, que lo he seguido durante muchos años desde el punto de vista profesional como periodista, y que me encanta ver un partido de fútbol en el que no se haga política, separatismo u otras bagatelas que distorsionan la realidad que mueve cientos de millones de aficionados de todo el mundo y del que se aprovechan directivos, jugadores, entrenadores, proveedores y representantes, sin olvidar a los federativos de la FIFA que deambulan en los juzgados al bordear artículos del código penal y llenar sus bolsillos en presuntos actos delictivos con decisiones incorrectas y, en ocasiones, a sabiendas de que no son las adecuadas. En todo este proceso tenemos que empezar a pensar a cuánto sale cada toque de balón de uno de esos futbolistas de la élite que está pidiendo constantemente revisión económica de contratos, cláusulas de rescisión abusivas, y que muchos de ellos luego en las canchas dejan a la luz la parte más sórdida de su pensamiento y actitud.
Dejo en el aire algunas preguntas relacionadas con el fútbol: ¿pagan los grandes jugadores de la élite la totalidad de sus impuestos en nuestro país?, ¿sus contratos están ajustados a la legalidad?, de seguir con las inspecciones ¿cuántos directivos más tendrían que pasar por los juzgados?, ¿y padres y hermanos metidos a representantes? ¿cuántos clubs están técnicamente en bancarrota?, ¿cuántos equipos deben ingentes cantidades de dinero en impuestos a las arcas públicas?... Qué duda cabe que esta es la zona oscura de un deporte que mueve masas, que levanta pasiones y odios, y que debería disponer de una regulación real, con topes de máximos en los dineros a percibir, y no a los manejos federativos y de las ligas. El futbolista debe ganar lo justo en un mundo justo, pero pagar contratos con cifras estratosféricas y de mareo sigue siendo una injusticia en los tiempos que corren. Toques de balón si, pelotazos no.