• Martes, 21 de Noviembre de 2017

La comunicación del Gobierno

Lo he dicho, escrito y comentado por activa y pasiva: en política la comunicación juega un papel fundamental, decisivo

Lo he dicho, escrito y comentado por activa y pasiva: en política la comunicación juega un papel fundamental, decisivo. Y también he dicho que durante los mandatos de Mariano Rajoy al frente del Gobierno de España, la comunicación de cara a los ciudadanos ha fallado de forma estrepitosa.

La comunicación ha sido muy timorata. Sin rumbo y buscando siempre que los mensajes calaran en unos independentistas que llevan años anunciando sus intenciones, para que volvieran al rumbo de la unidad.  Solo al final, muy al final, cuando el secesionismo estaba más que condimentado en el fuego lento de los años, se utilizó el sistema de la declaración institucional. Algo que no sirve para nada y además llegó muy tarde.

Mariano Rajoy durante estos años se empeñó siempre en que los mensajes cortos, a pie de micrófono, en los pasillos y de forma rápida, iban a calar en los independentistas, los secesionistas y los separatistas para que, de este modo, volviesen al camino constitucional. Han sido muchos años, demasiados, de una negativa comunicación política en la que también, se quiera o no, ha tenido mucho que ver la actual secretaria de Estado Carmen Martínez Castro, periodista, paisana de las tierras de Lugo que ha estado al lado de Rajoy, como jefa de prensa, desde que fue líder de la oposición. Su diseño comunicativo no ha servido para nada. Los secesionistas, los catalanistas de nuevo cuño con la independencia como bandera le han ganado la partida en los medios de comunicación. Un error que tendremos que pagar todos y a muy elevado precio.

Escribo en vísperas de que las manecillas del reloj comiencen a correr en un nuevo 6 de octubre, el día en el que se cumplirán 83 años de que el abogado, político catalanista y republicano, líder de Esquerda Republicana de Catalunya y presidente de la Generalitat, Lluís Companys, proclamara lo que eufemísticamente en aquellos días se llamó el Estado Catalán dentro de la República Federal Española, que no era otra cosa que la República catalana. Dos políticos, uno en Cataluña, Oriol Junqueras y el otro en Madrid, Joan Tardá ambos viviendo del dinero que aportamos todos los españoles, intentan forzar a Carles Puigdemont para que salga al balcón de la Generalitat, o algo parecido, y proclame la Independencia, la República de Cataluña. Todo igual que hace algo más de ocho décadas. Será la tercera apuesta en una semana muy peligrosa para el futuro de la unidad de España. En Moncloa tienen que mover ficha política. Ya no vale el diálogo, ni la negociación, ni apoyarse en otros estamentos. El ejecutivo de Rajoy no puede fallar nuevamente. Más de 40 millones de españoles se lo demandamos. Hay que actuar ya de manera directa en base a lo que dice la Constitución.

Dejo para la reflexión los cerca de 6 minutos del discurso del rey Felipe VI. Fue claro, rotundo, contundente, directo, y en ningún momento utilizó los términos tan manidos de diálogo, negociación y conversaciones. Hay que aplicar la Ley con toda su fuerza y peso del Estado de Derecho. Un peso que recae en Legislativo, Ejecutivo y Judicial.