• Martes, 17 de Octubre de 2017

EL ARTE DE PEREGRINAR SIN APENAS MOVERSE

Es una maravilla. Podemos peregrinar, con la imaginación, sin apenas movernos. No es lo mismo, pero resulta interesante poder utilizar diversos soportes con modernos formatos, como son textos, gráficos, audiovisuales e interactivos. Con ello se ha buscado que el objeto expositivo sea ameno, atrayente e interesante para que el visitante pueda deambular como un peregrino sin barreras arquitectónicas. 
El museo de las Peregrinaciones y de Santiago abrió sus puertas cuando yo contaba cuatro años. Han pasado 64 desde que Manuel Chamoso Lamas se empeñó en dar a conocer la historia de la ciudad y el fenómeno de las peregrinaciones y de los peregrinos que arribaban a Compostela. Un reflejo de esos millones de caminantes que han seguido las distintas rutas y a los que ahora podemos emular con la vista en las  remozadas instalaciones del antiguo Banco de España, una de las entradas a la catedral que congrega mayor número de visitantes. Allí en sus salas nos esperan más de quinientas piezas propias además de exposiciones temporales.
Es un engranaje envuelto en una historia milenaria con tres grandes áreas temáticas: la peregrinación como fenómeno universal; la peregrinación y el Camino de Santiago, y la ciudad de Santiago de Compostela. Se trata de un destacado relato histórico, una recopilación artística de gran valor y un importante bagaje cultural.    
Se profundiza en las peregrinaciones, haciendo un gran calado en las tres grandes rutas: Jerusalén, Roma y Santiago, ofreciendo una visión desde la óptica universal. La figura del Apóstol nos marca la peregrinación y el Camino de Santiago. La historia, la tradición y la leyenda nos  introducen de modo visual en los tiempos de la peregrinación y la propia evangelización. Conocemos de este modo las formas de desplazamiento, las motivaciones, las crónicas literarias de los viajes y las recomendaciones y sugerencias a los peregrinos. También la aparición de las órdenes relacionadas con la peregrinación van tomando forma en las salas donde se hace referencia el Códice Calixtino como la guía del siglo XII. 
La última parte de la exposición se centra en lo relativo al nacimiento, crecimiento y desarrollo de la ciudad de Santiago. Una urbe que se fue ensanchando en torno a la catedral. Un conjunto de manifestaciones expositivas que se fueron superponiendo unas a otras según el desarrollo y construcción, con los diferentes estilos de la basílica que guarda los restos del discípulo de Jesús.
El peso religioso, social, cultural, económico, universitario, asistencial, sanitario y político de Santiago queda reflejado en las distintas aportaciones y aspectos que hicieron que la ciudad llegase a ser la capital de Galicia. 
El museo es atrayente en todos los sentidos, y en él se ve la mano del director, guardián y recopilador de los tesoros Bieito Pérez Outeiriño. Todos los compostelanos nos tenemos que sentir orgullosos. Y más pensando que, cuando en un espacio acristalado de la tercera planta se abra una cafetería, podremos contemplar desde una nueva perspectiva las torres de la catedral.