• Martes, 24 de Octubre de 2017

ALCOHOL Y COCHE MALOS COMPAÑEROS DE VIAJE

Hace unos días diversos medios de comunicación se hacían eco de una noticia que, de confirmarse, sería más que preocupante. La información  daba cuenta de que estaba en estudio la posibilidad de recomendar que los automóviles sean cambiados a los siete años. Se constataba también el hecho de que en los accidentes con víctimas los vehículos protagonistas  superaban los 13 años desde la fecha de su matriculación. El tema merece una reflexión con más detenimiento. Hoy me centraré en algo que  considero de gran importancia y a lo que se debe poner coto y freno desde las instituciones que tienen competencia en la materia. Me refiero a ese cóctel  de dimensiones incalculables que es la mezcla de alcohol y la conducción de un vehículo de motor. A
Casi todos los días los medios de comunicación se hacen eco de reiteradas detenciones de conductores a los que se les había retirado el carné de conducir. Superar la  tasa de alcohol en gran medida, y en menor escala las drogas, son los desencadenantes para que estos conductores fuesen sancionados.
Soy de los convencidos de que los controles de alcoholemia se deberían intensificar. No solo en campañas anunciadas que dan margen a rutas alternativas por parte de conductores que en las noches cercanas al fin de semana suelen aumentar de forma muy considerable la ingesta de alcohol. Las muertes por culpa de conductores que van ebrios aumentan de forma preocupante, sobre todo en carreteras de segundo orden en las que es muy difícil que se puedan apostar  agentes de tráfico para  controlar la tasa de alcohol que corre por las  venas de los conductores.
Pero además de los controles creo que las penas se deben endurecer para los que son reincidentes, ya que las sanciones económicas y retiradas del carné de conducir les traen muy al pairo y siguen poniéndose a los mandos de su automóvil. En las hemerotecas me encontré una noticia reciente de que un conductor fue detenido y sancionado una docena de veces por conducir en estas condiciones. Los trabajos en beneficio de la sociedad y las multas económicas no fueron suficientes para que siguiera acelerando su automóvil. Las penas  de privación de libertad tienen que ser efectivas para este tipo de delincuentes y de este modo dar ejemplo para todos aquellos  que juegan en la carretera con la vida de los demás.  
En mi recorrido por medios  impresos me encontré con cientos de casos, entre los que seleccioné tres que nos deben hacer reflexionar a todos. Dos auténticos macarras se enzarzaron en una carrera diabólica en una céntrica calle de Vigo que  produjo la muerte de un matrimonio que en su vehículo circulaba en sentido contrario. El loco borracho que de madrugada arrolló a un grupo de  personas que se encontraban en una terraza y produjo dos muertes Y un conocido torero que redime su culpa en la cárcel por  la muerte de un conductor. Insisto en la dureza en el cumplimiento de las penas, con pérdida de libertad, es la única arma y el único ejemplo para que  los conductores se lo piensen mucho antes de ponerse a los mandos de su automóvil después de haber ingerido alcohol.