• Jueves, 14 de Diciembre de 2017

ABRIR EL MELÓN

Recuerdo que para mi abuelo Alejandro, vallisoletano de pura cepa, abrir un melón era un rito al que le solía poner música

Recuerdo que para mi abuelo Alejandro, vallisoletano de pura cepa, abrir un melón era un rito al que le solía poner música, fundamentalmente de zarzuela, insistiendo en que la letra en ocasiones no iba acompasada con el interior de la planta trepadora. Estamos en épocas políticas en las que muchos quisieran abrir los melones para saber lo que contienen en su interior. No olvidemos que se trata de una acción de gran incertidumbre sobre lo que terminará deparando. El melón político es como esos de gusto variopinto que nos refrescan en épocas veraniegas y que por su aspecto externo no siempre dan muchas pistas sobre su estado interior. Siempre que utilizamos una expresión como esta nos referimos a una decisión que puede tener consecuencias incontroladas y a veces incontrolables. 
Hablemos de los melones que los políticos quisieran abrir para ver qué sale de su interior. El primero de ellos a nivel estatal es el del PP, al que siguen conservando entre pajas para una maduración más rápida sin que se pase. Mucho es lo que se viene especulando en los últimos días sobre si Mariano Rajoy daría un paso atrás, cosa que yo no me creo, para dejar el camino libre a un sucesor, masculino o femenino, con el que se pudiera formar el nuevo Gobierno de amplia coalición.
A nivel de comunidad, pero con proyección nacional, comenzaron las primeras catas (para saber cómo está en su interior) y presentar una posible moción de censura a la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau. Una política a la que le queda demasiado grande el cargo y que se quedó en las barricadas del frentismo de los desahucios y las algarabías y reivindicaciones callejeras, sin pensar que con sus más que variopintas decisiones está rigiendo de forma torticera la segunda gran ciudad de España.
El melón de la controversia, discrepancia y modo de concebir la realidad, también se ha abierto entre Iglesias y Errejón. Dos eternos amigos y compañeros de fatigas políticas que contemplan de modo distinto la forma de actuar en el partido morado. Y mientras, colectivos autonómicos que formaron la gran coalición, como es el caso gallego de En Marea, quieren ser protagonistas y abrir su propio melón del desmarque y con la bandera de partido independiente. 
En los dos partidos mayoritarios de Galicia también se habla de abrir sus respectivos melones. El de los populares, en el caso de que Alberto Núñez Feijóo no se presente, algo que decidía estos días, dos hombres, Puy y Rueda, y una mujer Ana Pastor, en la línea de salida para sustituirlo. De todos modos no nos olvidemos del ourensano Baltar, un hombre de grandes ambiciones políticas que pretende extender su fuerza por toda la comunidad. En los socialistas del PSOE casi nadie intenta ver lo que hay dentro del melón. Muchos quisieran catarlo después de la renuncia de Besteiro, pero tan solo se baraja un nombre en los mentideros políticos: José Blanco.
Los melones están servidos. Esperemos para ver quién se atreve a abrirlos para ver lo que sale de su interior…