• Sábado, 25 de Noviembre de 2017

XXII Encuentro de Música Coral Fonseca

La agonía y alegría andaluza, por boca de Joaquín María García de Dios, nos invita a la tradicional romería del mes de las flores, XXII encuentro de Música Coral Fonseca. Lugar , iglesia de los Jesuitas, días 5, 12, 19 y 26, a las 20,30 horas.

La agonía y alegría andaluza, por boca de Joaquín María García de Dios, nos invita a la tradicional romería del mes de las flores, XXII encuentro de Música Coral Fonseca. Lugar , iglesia de los Jesuitas, días 5, 12, 19 y 26, a las 20,30 horas. La Virgen Rociera se alza por el templo sobre los salmonteños entre piropos, palmas y rasgueo de guitarras que suben al cielo. Dios pasea del brazo con nosotros. Multitud atónita escucha el concierto. No necesita pasaporte y tampoco hay aduana que cruzar para encontrarse el Creador. Está aquí en las voces de los grupos que abrieron la jornada inaugural. Aquella divina impaciencia de Pemán de darlo todo a cambio de nada, sólo amor a los demás.
Los coros Mini-Gaos y Asubio (Santiago de Compostela) dirigidos el primero por Xiana Insua, Lorena Pereira y Antonio Facal y el segundo por Christian Losada Matías, acompañado por la solísta directora y el pianísta Juan García Santos. Piezas variadas, populares y celtas. Un buen ramillete de apausos para rubricar positivas actuaciones.
El Coro Gaos cerró el espectáculo con esa idiosincrasia suya que despliega carromatos de romería y desfile de caballos que piafan gorgoritos ante las manos inquietas del director Fernando Briones. Una solista para el recuerdo, Xiana Insua, y una aterciopelada caricia de manos sobre el reborde de copas de cristal arrancándole melodía redonda y misteriosa. Partituras de Esenvalds, Monteverdi, Bach, Jansson, Agustinas, Mantyjarvi y la famosísima ‘’Ao pasar por Camariñas’’ de J. Domínguez. Un revoltijo de voces para explicar que Dios pasa cantando. Un concierto exigente y hecho posible gracias los muchos colaboradores implicados en tareas de todo tipo pero necesarias. Un pespunte polifónico bordado sin réplica porque el alma está llena de gracia.