• Sábado, 21 de Octubre de 2017

Sal Monela Teatro, 25 años

Ha llegado a mis manos –tal constaba en el libro gráfico ofrecido al público– una Biblia apócrifa gallega y leo en el ‘’Génesis’’ la creación del universo por Dios.

Ha llegado a mis manos –tal constaba en el libro gráfico ofrecido al público– una Biblia apócrifa gallega y leo en el ‘’Génesis’’ la creación del universo por Dios. Al principio creó los cielos y la tierra. Y vió buena la luz y la separó de las tinieblas. El capítulo desarrolla diferentes fases a cual más divertida hasta concluir en un espacio donde mezcla la irrealidad eterna de un espectáculo con la certeza cotidiana de los sucesos que animan la vida de los hombres, escritos por unos, interpretados por otros y disfrutados por mayorías de gente que acude a corrales, modernos escenarios y locales...
Y vió Dios ser así oportuno dar a sus criaturas la herramienta del teatro y le llamó “Sal Monela Teatro”. Romería inefable por alcanzar –setenta obras representadas– el templo definitivo. Desde 1992 –“Una noche de primavera sin sueño’’, de Jardiel Poncela–, hasta 2016 con “Al final de la cuerda’’. 
Impresionante ejemplo de faranduleros que saben muy bien lo que se traen entre manos. Veinticinco años de plata transformado en oro de buena calidad. Feliz cumpleaños para disfrutar el acontecimiento en el local social, sitio en La Coruña, Nebrija, 5, bajo. Modesto Gómez piloto, que maneja el barco con pericia, nos recibe, brazos abiertos e informa de su andadura a partir de la Casa del Mar, carpintería, cafetería y otros sitios... Por si tuviesen poco que hacer dieron el pasado sábado una fiesta-opíparo acontecimiento-y nos invitaron a mi santa y a mi, pese a nuestras limitaciones. Jamás recibimos tanta cordialidad, comprensión y cariño. Atenciones que rivalizaron en energía positiva y amor por los cómicos que la integran. Vino y rosas. Estupendo y surtido bufé. Como final una proyección evocadora del cumpleaños celebrado. Palabras de despedida a cargo de Modesto Gómez, un actor comprometido y un poema, recitado por su autor, Francisco E. Vila, “El telón esconde las cortinas de los sueños”, dedicado a sus compañeros.