• Martes, 21 de Noviembre de 2017

Otoño sinfónico

Llegamos al dorado y nostálgico otoño, la estación de frutos tardíos, cuando los párpados de la ciudad se cierran antes que durante el alocado verano

Llegamos al dorado y nostálgico otoño, la estación de frutos tardíos, cuando los párpados de la ciudad se cierran antes que durante el alocado verano. Salpicada por la caída de la hoja y bosques que visten trajes marrones llenos de sabor. Así la Orquesta Sinfónica abrió su temporada 2017-2018 con sonidos inspiradísimos en el reformado Palacio de la Ópera. Ayer de la mano del director titular Dima Slobodeniouk y con partituras de Stravinski y Mahler, acompañados por soprano, mezzo y coro. Desde el inquieto Atlántico hasta rielar en las orillas.
Acudamos a la estadística como florilegio y propuesta. Alumnos, centros escolares, proyectos. Conciertos itinerantes: Vigo, Alicante, Zaragoza, Ferrol, Santiago. Aumento de actuaciones. Nuestro dire arrebatado por un tornado que lo hará debutar con la Sinfónica de Chicago y la Filarmónica de Berlín. No obstante, los herculinos reclaman protagonismo. Quieren montajes colosales pero su coste lo impide. Hay que valerse de formas musicales antiguas y nuevas. Recordemos la Octava Sinfonía de Mahler y los negros espirituales y boggie-woogie o la precisión de coloratura tímbrica de un instrumento aislado que se opone al todo. Tampoco podemos olvidar las orquestas marxistas sin director dirigidas por un comité que únicamente sobrevivieron diez años. También se han utilizado otras técnicas –golpear el borde de un platillo con un arco de contrabajo– o utilizar el metal, madera y cuerda como instrumentos de voz media, aguda y grave. Bela Bartók, por otro lado, dividió la orquesta en dos conjuntos de cámara situados a ambos lados de una sección de piano, arpa y celeste.
Debussy firmó su brillante sketh ‘’Le mer’’ con técnica impresionista mientras veraneaba en una playa. En la actualidad se han incorporado al conjunto instrumental nuevos matices... Hoy los metales susurran, chillan, maúllan, rugen con sonidos estridentes y casposos cual si estuviésemos en una corrida de toros, un partido de fútbol o una huelga.