• Viernes, 24 de Noviembre de 2017

Odio versus amor

Soy gente despreciable. Chusma. Gentuza según la aseveración lógica

Soy gente despreciable. Chusma. Gentuza según la aseveración lógica –no hay efecto sin causa–sobre el paranoico calificativo de quienes escuchamos misa los domingos y fiestas de guardar. Dicho por un alma en pena. Que solo destila odio sin justificación. Que entristece acerca del estado de sus células nerviosas a la neurosis que reseca sus comportamientos y ansiedades. Acaso un hombre atormentado como Dimitri Karamásov, todos conjurados para perderlo en la novela de Dostoieski, ante el que se arrodilla el stárets Zósima por lo mucho que va a sufrir sin merecerlo. Posiblemente una macabra interpretación de la retranca gallega y su manera de decir lo que se quiere distinta a lo que se manifiesta. Odio revestido de amor. “Por un lado ti xa ves e por outro, que queres que che diga”.
Porque manda llover en La Habana que las creencias personales de muchos millones de españoles molestan tantísimo a unos cuantos que deberían ocuparse de sus cosas y con ellos tendrían suficiente… Mientras que nos permitan reflexionar a los que creemos que estamos para merecer gracia. Jesús, a través de la fe, nos ha buscado y nosotros no podemos eludir el envite. “No me mueve Señor para quererte”. El hermoso soneto anónimo que ama a Dios aunque no haya cielo y lo tema aunque no haya infierno. “No me tienes que dar porque te quiera, / pues aunque lo que espero no esperara, / lo mismo que te quiero te quisiera”.
Pero ese mismo rencor hacia quienes vamos a misa los domingos constituye una prueba irrefutable que quien se preocupa por combatirnos y destruirnos se obsesiona por comprendernos y ahondar en el misterio. Un nuevo apóstol de gentiles, Pablo de Tarso, que invoca el mandamiento de Jesús. “Amaos los unos a los otros como yo os amo”, escrito al pie del madero mientras se le crucifica injustamente y también, paradójicamente, se le reconoce como discípulo.