• Jueves, 23 de Noviembre de 2017

El cartógrafo

Juan Mayorga, como autor y director dramático, es un grito pegado en un esquina.

Juan Mayorga, como autor y director dramático, es un grito pegado en un esquina. Además con sus textos y escenificaciones llena los teatros. Si añadimos dos famosos cómicos, Blanca Portillo y José Luis García-Pérez, se completa el trío de ases que acuderá al póker difuminado por el oscuro ambiente, la luz juguetona, las canciones y la movilidad y gestualidad escénica. Nada falta y nada sobra. Únicamente referirse al municipal Rosalía, dos funciones del ciclo principal con ‘’El cartógrafo’’, servido por Entrecajas y García-Pérez Producciones.
El argumento desarrolla una leyenda polaca relacionada con un cartógrafo del gueto. Viejo judío que en su agonía se empeña en dibujar un mapa de Varsovia. Como él no puede investigar datos lo sustituye una niña que tomará la ficción por verdad obligandose a encontrar detalles. El teatro –razona Mayorga– es cartografía. Como en el mapa, en el escenario todo debe responder a una pregunta que alguien de ha hecho... Dado que en su centro se halla un acontecimiento irrepresentable, la obra exige preguntarse una y otra vez por ofrecer al ojo y que ocultarle para que la imaginación vea.
Un rompecabezas intelectual que hay que ir armando a medida que los distintos roles de los protagonístas se desarrollan. Sinergia provocada para hacernos discurrir pues las manos del autor atenazan nuestro pescuezo dejándonos sin aire. Un interesante plano de Varsovia, escala 1:400,000, que ilustrará muchas escuelas.
Con fuerza propia –ojo e imaginación, respectivamente– actúan Blanca Portillo y José Luis García-Pérez luminosos. Firmes. Moviendo láminas invisibles.
Conmovedores, afligidos, temerosos, audaces. Viven sus momentos estelares como no volvieran a darse más. Desempeñando criaturas de distintas edades y situaciones. Sin refuerzos de un vestuario muy de andar por casa y que se adapta a toda circunstancia.