• Viernes, 24 de Noviembre de 2017

Me tiene tan aburrido la política que me paso el tiempo leyendo libros

Me tiene tan aburrido la política que me paso el tiempo leyendo libros escritos por autores judíos. La cuestión de cuatro iluminados secesionistas y románticos transnochados que quieren parar la globalización, combatir a Europa y echar de Cataluña a los catalanes, que son también españoles, me revuelve en sístole patriótica tras el coraje que habíamos creído perdido y ha vuelto a renacer tras las palabras de Felipe VI y el flamear de banderas rojo y gualdas por todos los rincones incluidas las manifestaciones de la ciudad condal.
Buscamos el coraje perdido. El respaldo a un Gobierno que ante una sedición (delito de lesa patria contra la democracia establecida) duda si aplicar el artículo 116 de la Constitución por sus ribetes fachas y elige el 155. No tenemos remedio. Demasiado tibios por el que dirán. Acudiendo a mecanismos retorcidos cuando tenemos las herramientas para alcanzar los objetivos que demanda el pueblo español.
De ahí que busque en los hombres perseguidos y expulsados de todos los sitios, en éxodo constante, sufridores de mil holocaustos un cierto grado de fuerza para ir tirando. Así, entre los muchos narradores, señalo a Israel Yehoshua Singer con “La familia Karnowsky”. Interesante historia muy bien contada de tres generaciones judías que constituyen un preciso óleo de la primera mitad del siglo XX. Como siempre, pese a su inteligencia y laboriosidad, los integrantes sufren mil vicisitudes desde su salida del “shtetl” polaco hasta asentarse bien en Berlín y al advenimiento nazista huida a Nueva York. Emigración, antisemetismo, persecuciones, inadaptación. El círculo se cerrará con un destino sobrecogedor por su clarividencia profética. Inútil parece aclarar las voces idiomáticas originales que impregnan las páginas del libro. Al final consta un glosario de términos arameos, hebreos y yiddish.
Identifiquemos: el valor no se supone, se ejerce.