• Jueves, 23 de Noviembre de 2017

Ignoro si soy clarividente. Si tengo la virtud de distinguir lo estético de lo ético, lo correcto de lo incorrecto, el bien y el mal. Me sé falible y salvo el obispo de Roma-en cosas tocantes a la fe y buenas costumbres,

Ignoro si soy clarividente. Si tengo la virtud de distinguir lo estético de lo ético, lo correcto de lo incorrecto, el bien y el mal. Me sé falible y salvo el obispo de Roma-en cosas tocantes a la fe y buenas costumbres, y mi retranca de dudas-los mortales nos equivocamos demasiado. A veces por simple error que hemos dado en denominar postverdad. Otras porque las circunstancias empujan la vara de los analistas en contrapuestas direcciones. Acaso, ahora, preveo o percibo algo que para otros pasa inadvertido... Así leo un libro que me ha sumergido en mil perplejidades. ‘’El padre Elías’’, un apocalipsis firmado por el canadiense Michael D. O’Brien. Con múltiples ediciones que se repiten machaconas. Un fraile del carmelo-judío converso, superviviente del Holocausto y persona importante en Israel-recibe un encargo del Papa: buscar el anticristo encarnado en un poderoso político. Los lectores lo aplauden. Los críticos lo alaban. Por los creyentes se extiende una silenciosa mancha de aceite llena de dudas. Demasiado didactismo. Mucho misterio. Supercherías y prácticas ocultistas...
Le falta armazón. Credibilidad. Como a la juez Mongil San José que ha condenado al periodista del ABC Herman Tertsch, por citar lo que se afirma, de Manuel Iglesias, en la ‘’Causa general’’. 
A los hijos de José María Pemán –idéntico caso y situación– la jueza de Jerez les dió puerta en narices –“persona determinada ya fallecida’’– y ahora en Zamora dice no. 
Se cambia de jurisdicción –parecía competente uno madrileño–, a puerta cerrada, sin público ni prensa. Gabriel Albiac alude a las eminencias populistas reivindicando el honor de su abuelo contra el relato de Tertsch, que únicamente aportó datos constatados. 
Preguntas sobre la protección jurídica y la libertad de expresión, formuladas por otros muchos como Ignacio Camacho en su artículo ‘’Sobre lo veraz y lo inexacto”.
¿Siendo contradictorias que sentencia es más clarividente?