• Sábado, 24 de Febrero de 2018

¿Dónde están los jóvenes gallegos?

Cada vez que se obtienen datos del mercado labora

Cada vez que se obtienen datos del mercado laboral en Galicia se le ponen a uno los pelos erizados, debido a que el mercado laboral está con la luz roja y las alarmas encendidas desde hace ya bastante tiempo. Este es un problema que viene de muy atrás y no hay manera de solucionarlo, es un asunto complicado en el cual se necesitan cuantiosas inversiones y una nueva regulación del mercado de trabajo, más liberal y menos intervención de los agentes sociales, patronales, Ejecutivo y Legislativo. 
Ninguno de estos cuatro poderes es capaz de crear un solo puesto de trabajo, sino tan solo el entramado empresarial con sus inversiones, si estas están garantizadas con planes serios y estables, gobierne quien gobierne. Mientras que los agentes sociales deben observar el cumplimiento de las leyes laborales, sin inmiscuirse en temas que se escapan de su cometido o al menos no tienen suficiente capacidad para su control.
Todo esto viene a cuento de que en el pasado mes de septiembre de 2015, había 998.341 afiliados a la Seguridad Social en Galicia, lo que supone tener 123.359 cotizantes menos que los que había dados de alta en dicho mes del año 2008, cuando la economía española y también la mundial cayó por el precipicio. Entonces había en Galicia 209.000 trabajadores de menos de 30 años y a estas alturas, apenas quedan algo más de los 113.000, de modo que tan solo en siete años han desaparecido del mercado gallego casi 95.000 jóvenes ¿a dónde han ido estos jóvenes?
Esta situación de nuestros jóvenes contrasta con lo que acontece con otros tramos de edad, donde se reduce la actividad laboral con menor intensidad, en algunos casos incluso en el previo a la jubilación, los trabajadores entre los 55 y 64 años, trabajan más ahora que antes del estallido de la crisis. Se trata, pues, de un envejecimiento alarmante del mercado laboral en Galicia, reclamando la baja ocupación de los jóvenes, bien porque se han marchado a otras latitudes, nacional o internacional, incluso parte de la culpa esté en que aquellos han superado la edad de los 30 años y están en otras categorías superiores en la clasificación del mercado laboral.
También cabe la posibilidad de que la senda demográfica negativa que se viene padeciendo desde hace 30 años influya en que el mercado laboral se resienta de la falta de jóvenes para incorporarlos, es en ésta parte donde la estadística los echa de menos y en verdad hacen mucha falta. Pero si todo sigue igual, habrá que poner algún remedio en ambos casos. El futuro depende de las generaciones jóvenes para sustituir a sus mayores, unos porque se han ido y los otros porque no han llegado, estamos al límite de superar los umbrales de las alarmas ya encendidas y pone a Galicia en un serio problema ante la falta de esos jóvenes tan necesarios para mover nuestra economía y nuestra sociedad.