• Domingo, 18 de Febrero de 2018

El caos circulatorio del túnel O Parrote-La Marina

En ocasiones los coruñeses asisten de forma expectante

En ocasiones los coruñeses asisten de forma expectante al caos circulatorio que se origina en dirección salida de la ciudad a través del recién habilitado túnel O Parrote-La Marina, que discurre por la avenida del Puerto hacia la plaza de Orense, para tomar las de Lavedra o del Ejército. Da lo mismo que haya eventos en la ciudad o no, el caos es preocupante y si encima existe algún acto que complique el tráfico, entonces la situación empeora y los nervios afloran entre los conductores, que sufren las largas colas en un túnel que no da abasto a los más de 50.000 vehículos que lo atraviesan. Encima los ventiladores instalados no son suficientes para evacuar los gases emitidos por tal volumen de motores funcionando al ralentí, se cuelan en el habitáculo y una vez logrado el objetivo de salir de la cueva, los conductores se apresuran a abrir sus ventanillas para airear el corrompido interior generado por tantos gases acumulados. Cuando su mantenimiento cuesta unos 14.000 euros al mes.
Una vez salvado el primer obstáculo, hay que enfrentarse al segundo y en procesión sigue la caravana para llegar a la plaza de Orense, con tres semáforos en camino. El primero a la salida del túnel que propicia el paso peatonal al centro comercial del puerto y su aparcamiento; el segundo se haya delante de la comisaría de Policía, y el tercero y el más problemático es el que da la salida a la confluencia de la plaza de Orense, donde la circulación es muy intensa, al tratarse de una vía que soporta a diario entre 120.000 y 150.000 vehículos. Los que proceden de la avenida del Puerto apuran la apertura del semáforo a tope, tanto que numerosos conductores lo pasan en rojo cuando se cierra el ciclo y se abren los demás semáforos de la plaza de Orense para el resto de la circulación.
Es un milagro que hasta ahora no haya habido accidente alguno, pero si no se toman las medidas adecuadas de regular el tráfico de forma presencial por los agentes, es solo cuestión de tiempo que suceda alguna desgracia. El túnel se muestra incapaz de absorber todo el tráfico que antes circulaba por la avenida del Puerto, los Cantones, la Marina y O Parrote. Ya que ahora no queda otra opción que tomar el dicho túnel y sufrir sus consecuencias o desviarse por la plaza de España, como acontece, hacia el Paseo Marítimo y enfilar más tranquilamente la salida de la ciudad.
Ahora bien, en caso de surgir un grave accidente en pleno túnel, ¿por dónde se desvía el tráfico que por el mismo circula desde la parte alta de la península coruñesa? Dada su configuración geográfica, el Ayuntamiento debería tener diseñado un plan de emergencia para contrarrestar esta hipótesis que puede surgir. ¿En realidad existe? Sin lugar a dudas circular por La Coruña siempre ha sido un problema, pero ahora se ha convertido en un auténtico caos.