• Domingo, 18 de Febrero de 2018

El español, lengua global

Las buenas intenciones del Ejecutivo parece que han superado

Las buenas intenciones del Ejecutivo parece que han superado esa especie de cerezo, guindo griego, como guindo garrafal referido al idioma como marca hispánica, servido para superar a las distintas rosas de vientos locales. Muchos años de autonomías y dejaciones han propiciado esta actividad social que se justifica y acelera por sí misma. Seiscientos millones de hispanohablantes justifican políticas formativas y educativas futuras pues amanece todas las jornadas. Desde que en 1492 Antonio Nebrija presentara a Isabel la Católica su “Gramática de la lengua castellana” han corrido ríos caudalosos de tinta, sangre y sacrificio en ese viaje homérico donde nuestros héroes y sabios dejaron como cauce la democracia integradora hacia los nuevos pueblos descubiertos.
Razas dispares y una misma forma de entender la vida con sus deberes y derechos. Criollos, mezclas consanguíneas, respecto por los otros –que también éramos nosotros– y a quienes abríamos brazos para recibirlos. Cantares de gesta, coplas, teatro, filosofía, literatura, derecho como armas para pertrecharnos caballeros hidalgos.
Mercancías sublimes. Universidades a salto de mata. Creadores del Derecho Internacional con el P. Victoria. Leyes de Indias. Código de las siete partidas. El Quijote punto crucial de la cultura europea. Novela picaresca. Mística y ascética. La trotaconventos y La Celestina junto a San Juan de la Cruz y otras víctimas envidiosas de la Inquisición, pasaporte de Fray Luis de León al recuperar su cátedra salmantina con el “decíamos ayer… “ Así, hasta el infinito próximo.
El español, lengua global. Proyectado mundo adelante para comunicar y seducir a otros hombres y mujeres. La pregunta de Renán en La Soborna todavía preocupa a los lingüistas. Sin duda el “habla” es perspectiva para universalizarnos en ese cielo que busca su polar imperativa dado que ahí transitarán nuestras generaciones.