• Miércoles, 22 de Noviembre de 2017

Acaban jugando de negro

Por si no tuviéramos pocos problemas encima, ahora estamos 

Por si no tuviéramos pocos problemas encima, ahora estamos a vuelta con la camiseta. Hace unos días conocimos la que lucirá la selección española de fútbol en el próximo Mundial, una versión evolucionada de la que vistieron en el del 94.
Se podía haber armado revuelo por el desorbitante precio de una prenda que no está al alcance de todos. Pero no. La polémica se ha suscitado porque donde la marca fabricante Adidas jura que es “azul petróleo” otros han visto un claro color morado y se han felicitado o se han escandalizado, que la cosa va por barrios, con la presunta combinación republicana de colores junto al rojo y al amarillo.
El ridículo debate se prendió y animó en las redes sociales, pero atravesó líneas cuando el presidente interino de la Federación Española, Juan Luis Larrea, dijo que “al gobierno lo le hacía gracia ni el lío ni la camiseta”, y cuando el ministro portavoz Méndez de Vigo afirmó que la selección “había tenido camisetas más bonitas en el pasado”.
La cuestión es que el pasado miércoles era el día de la presentación oficial de la camiseta y al acto, para el que se había contratado hasta un helicóptero para hacer más espectacular el momento, se le ha dado finalmente un tratamiento discreto para no llamar mucho la atención. Pero se ha conseguido justo el efecto contrario, como cualquier becario en materia de comunicación podría haber previsto: en vez de amainar la tormenta se ha disparado.
Como la selección tiene cosas más importantes de qué preocuparse en estos momentos y como la propia Federación Española tiene también cruciales asuntos pendientes, como sustituir al presunto delincuente que aún no ha sido relevado de su puesto sin saber muy bien a qué están esperando, sólo cabe desear que frenen las interpretaciones cromáticas y que nadie vea senyeras en las mangas de las camisetas ni reinterprete que nuestro histórico rojo es en realidad un guiño al centenario de la revolución bolchevique. Porque veo que a este paso nuestros jugadores acabarán compitiendo vestidos de negro para que nadie les saque los colores.