• Sábado, 24 de Febrero de 2018

Un país para ilusionar

Francisco Muro de Iscar

El PP, o más bien Rajoy, ha iniciado una campaña contra Ciudadanos, el socio que, por ahora, le permite seguir en el poder, al que tacha de “desleal”, “frívolo” y otras lindezas parecidas. Hay una batalla en Cataluña, donde el partido de Rivera y Arrimadas no quiere ceder un diputado para que los populares tengan grupo parlamentario, pero también en el resto de España, donde el PP se debilita y Ciudadanos toma aire. Es complicado pensar que el PP puede gobernar lo que queda de legislatura, incluida la aprobación de los Presupuestos para 2018, sin un diálogo fluido, permanente y positivo con Ciudadanos, al margen de que necesita el apoyo del PNV, que no es gratis.
Pero la pregunta es otra: ¿puede Rajoy seguir encabezando el proyecto de partido y de país ante las próximas elecciones sin un cambio sustancial de sus planteamientos, de sus cuadros y un enganche real con sus potenciales votantes, a punto de abandonarle? Sus errores en la gestión de la crisis catalana y su falta de autocrítica en asuntos tan graves como la corrupción, auguran un mal pronóstico para el PP y para su presidente. Aunque dos años son muchos para hablar de candidatos y de resultados, la imposibilidad de alcanzar los pactos necesarios para relanzar España y permitir una democracia eficiente, junto a la desmovilización de la izquierda, lastrada por dos líderes mejorables, la fortaleza de los independentistas en Cataluña y de los nacionalistas en el País Vasco, van a mantener un escenario altamente inestable que desgasta aún más al Gobierno y que, por el contrario, da alas al partido de Rivera.
El líder de Ciudadanos, además de robar votantes al PP con una oferta moderna, atractiva, joven e ilusionante, está tratando de reforzar su posición de centro, lo que no le impide la firmeza en algunas posiciones como ha demostrado en Cataluña y como demandan no sólo muchos votantes populares sino también algunos socialistas, hartos de los errores y la falta de claridad del PSC en Cataluña. Felipe González decía hace unos días que “hace mucho tiempo que no hablo con Pedro Sánchez, lo cual no quiere decir que no esté dispuesto a hacerlo. Si Pedro Sánchez quiere hablar conmigo, es obvio que hablaré con él. Y creo que eso va a ocurrir”, para señalar a continuación que quien le llama de vez en cuando “es Albert Rivera”.
No es ningún secreto que Aznar ha hecho varios guiños a Rivera y a Ciudadanos al mismo tiempo que reiteraba su desencuentro con Rajoy. ¿Se imaginan ustedes una foto de Rivera con González y Aznar en esa guerra por reconquistar el centro?
Un partido en el que en su Junta directiva nadie es capaz de tomar la palabra y hacer autocrítica es un partido que no está en condiciones de gobernar a los españoles. Y si siguen así, Ciudadanos tendrá más votos que el PP en las elecciones y, en el mejor de los casos, el PP será el partido de apoyo del futuro Gobierno. El crédito de Rajoy se agota y debería dar un paso atrás y que los militantes del PP eligieran otro líder. Hay candidatos. Pero, sobre todo, lo que importa es fortalecer la democracia. Amelia Valcárcel dice que la democracia no es solo una forma política sino un “ethos” moral. Alguien debe afrontar esa grave carencia nacional para ilusionar a un país sin dirección política.