• Viernes, 24 de Noviembre de 2017

La hora de las mujeres

Podría suceder que en los próximos meses

Podría suceder que en los próximos meses, cuatro mujeres estuvieran al frente de EEUU, Gran Bretaña, Francia y de la ONU. Nada podría ser mejor para tratar de romper el techo de cristal de las mujeres en el mundo. Hay que pensar que los ciudadanos de EEUU no serán tan torpes de preferir a Trump frente a Hillary Clinton y arriesgarse a retroceder décadas en todos los terrenos. Teresa May es la segunda mujer que llega al poder en Gran Bretaña, tras Margareth Thatcher, y será mejor que Cameron que demostró su ineptitud al convocar el referéndum que ha dado lugar al Brexit y a una época convulsa que pagarán los ingleses.
En Alemania, a Merkel habría que hacerla un monumento porque es la única política europea que tiene un proyecto, criterio y, sobre todo, una idea de una Europa integradora y no excluyente, una Europa solidaria, una Europa de los valores. Si Merkel cayera, lo del Brexit sería una broma, comparado con lo que podría suceder en Europa. Con la excepción de Adenauer o Willy Brandt, pocos políticos alemanes pueden compararse con ella.
Queda la posibilidad de que también una mujer acceda a la secretaría general de la ONU. Hay una docena de candidatos y entre ellos, por primera vez, seis mujeres. Hasta ahora, los ocho secretarios generales han sido hombres, y, dado el papel que ha representado la ONU en estas últimas décadas, no estaría de más desgranar la posibilidad de que una mujer demostrara que se pueden hacer las cosas de otra manera. Las dos primeras votaciones exploratorias que se han hecho sitúan en cabeza al portugués Antonio Guterres, al esloveno Danilo Turk y al serbio Vuck Jeremic, pero hay varias mujeres que podrían dar la sorpresa. Haría falta que los políticos se atreviesen a ese cambio porque en todos los organismos internacionales, la igualdad entre hombres y mujeres es grande... por abajo. Pero en cuanto se trata de ocupar cargos de responsabilidad, las mujeres no pasan del 20%. El mismo techo de cristal que en España.
Y si de España hablamos, ¿qué cambiaría en la política de bloqueo que practican los líderes políticos si, en lugar de Rajoy, Sánchez, Rivera o Iglesias, hubiera cuatro mujeres como Sáenz de Santamaría, Díaz, Arrimadas o Bescansa? Independientemente de que hablarían más, negociarían más y se vetarían menos, un cambio así contribuiría a acabar con el techo de cristal. Esta debería ser la hora de las mujeres. Peor no nos iba a ir y hay muchas probabilidades de que nos fuera mucho mejor.