• Viernes, 24 de Noviembre de 2017

Purga en Podemos

Carolina Bescansa, diputada de Podemos, ha sido apartada

Carolina Bescansa, diputada de Podemos, ha sido apartada de la comisión Constitucional del Congreso. La reemplazará Irene Montero, diputada y portavoz de partido. Montero justifica el relevo aduciendo que se corresponde al reparto de cuotas de poder entre los diferentes grupos que forman la coalición. Siendo cierto lo del reparto de cuotas, no parece que sea esta la causa que ha precipitado el cambio.
Bescansa no forma parte del sanedrín que salió elegido en Vistalegre 2. En aquél congreso entró como una de las estrellas rutilantes (era una de las fundadoras de Podemos) y salió camino de las sombras. El origen de su caída en desgracia habría que buscarlo en la negativa a sumarse al culto a la personalidad del líder en la pugna desatada entre Pablo Iglesias e Iñigo Errejón por la conducción del partido. Desde entonces, sin llegar al extrañamiento, en el seno del grupo parlamentario fue apartada a un segundo plano. También espaciaron sus comparecencias televisivas.
A Bescansa le acompaña fama de seriedad y lucidez y a esa lucidez se deben sus opiniones críticas acerca de la estrategia seguida por Pablo Iglesias en el proceso secesionista en Cataluña. Dice que le gustaría un Podemos que hablase más a España y a los españoles y no solo a los independentistas. Recuerda que Podemos es un partido español y estatal y que le falta un proyecto político para España.
En todos los partidos quien discrepa de la opinión del líder o no sale en la foto o ni le llaman para la sesión fotográfica. Hace poco vimos como en el PSOE, Pedro Sánchez, pese a la valía profesional y política de algunos diputados también relevaba en las comisiones a todos aquellos que no habían apoyado su regreso a la secretaria general del partido. Por no referir, hablando de Cataluña, a los consellers destituidos hace unos meses por el presidente Puigdemont por flaquear en la causa separatista. Las purgas, el extrañamiento de los disidentes, reflejan las servidumbres de la política. Y en ocasiones, también la mezquindad de la condición humana.