• Viernes, 24 de Noviembre de 2017

Huérfanos de liderazgo

La opinión publicada es tornadiza. Hace tres años cuando Merkel apretaba para que los países

La opinión publicada es tornadiza. Hace tres años cuando Merkel apretaba para que los países del sur cumplieran sus compromisos económicos con la UE era la denostada - “canciller de hierro”. Ahora, tras la victoria de Trump y la retirada de Obama del escenario mundial, Merkel está siendo proclamada como que el gran baluarte en la defensa del pensamiento económico y político occidental. Ni tanto ni tan rápido. Tengo para mí que la señora Merkel, que le ha tomado gusto al poder y acaba de anunciar su intención de presentarse a las próximas elecciones, es una buena administradora. Pero no es un líder político como sí lo fue Willy Brandt o en su estilo Margaret Thatcher. No es una mujer de pensamiento y menos aún de acción. Pero tras mirar a su alrededor hay que reconocer que es lo que tenemos en la Unión Europea para enfrentarnos a las incertidumbres que rodea la irrupción de Trump en la escena política. El “brexit” y la salida del Reino Unido de la UE nos debilita frente a Washington.
Verle las orejas al lobo y entronizar a Merkel ha sido todo uno. El discurso de despedida pronunciado por Obama en Berlín, aceleró este proceso, pero, dada la trayectoria de Merkel en política internacional, es dudoso que pueda ser resolutiva frente a lo que se presume que puedan ser los disparates y las arbitrariedades de la futura Administración en EEUU. Ojalá me equivoque, pero dudo que en nombre de todos nosotros, los europeos, pueda hacer grandes cosas. No es el tipo de líder al que pueda respetar y escuchar el magnate ególatra que llega a la Casa Blanca visto que tan atrabiliario personaje tiene proclamada su admiración por Putin. En Europa caminamos huérfanos de líderes de proyección mundial. Líderes capaces de ser un contrapeso frente a las arbitrariedades políticas y económicas que parecen estar anunciándose con la llegada de Trump a la presidencia de EEUU. En este asunto todo invita a ser pesimista.