• Jueves, 23 de Noviembre de 2017

Cosa de dos

Las elecciones las ganan los electores, no basta con los militantes.

Las elecciones las ganan los electores, no basta con los militantes. Este axioma explica lo que está en juego en el proceso de primarias que tiene planteado el PSOE. Es difícil medir la fuerza real de Pedro Sánchez porque los sondeos que hemos conocido están demasiado condicionados, pero aún así, apuntan una tendencia que establecería que el pugilato por la secretaría al final sería cosa de dos. No de tres.
Al final, López podría jugar un papel determinante apoyando a la presidenta andaluza que se presentaría ante los militantes como la opción decidida a preservar el legado socialdemócrata del PSOE. Sánchez nunca fue tan de izquierdas como ahora se presenta. Está en las posiciones que dice estar, rebotado. Tiene posibilidades de allegar el voto de los militantes jóvenes y de otros cuya ideología en esencia se resume en estar en contra del PP, pero sumados no parece que alcancen la mayoría necesaria. La clave de este proceso pasa por una acuerdo de última hora entre Díaz y López que colocaría al partido en situación de ser reconocido por sus electores. Los que les abandonaron porque se sintieron traicionados por Zapatero y los que le dieron la espalda a Rubalcaba (110 escaños) y más tarde al propio Pedro Sánchez. De 90 escaños en diciembre del 2015 pasó a 85 en junio del 2016. Recuperar a sus electores tradicionales es la clave porque quienes hacen ganar o perder las elecciones no son los militantes, son los electores. Pese a ser cosa sencilla de ver, parece que no todo el mundo lo entiende así.