• Jueves, 23 de Noviembre de 2017

Batacazo histórico

l PSOE no está solo en esta etapa de decaimiento.

l PSOE no está solo en esta etapa de decaimiento. En el resto de Europa también pintan bastos para los partidos socialistas. A las derrotas sufridas en las dos últimas elecciones celebradas en España en diciembre y junio se sumó la caída en picado de los socialistas holandeses. No quedó ahí la cosa. El domingo el Partido Socialista Francés encajó la mayor derrota de su historia. Benoît Amon, su candidato, así lo ha reconocido añadiendo que siente la debacle como un castigo moral. Y se avizoran nuevos desastres. En junio habrá elecciones en el Reino Unido y las encuestas sitúan a Corbin, el líder de los laboristas, a 20 puntos respecto de May.
El hundimiento del PSF obedece a diversas causas. La primera habría que atribuirla a la decadencia del modelo socialdemócrata por obra de su contigüidad con el neo liberalismo. Complicidad que ha llevado a los gobiernos socialistas de diversos países a imponer políticas de recortes sociales como fruto de la aplicación de los programas de austeridad dictados por Alemania gobernada por Merkel.
A la hora de explicar el batacazo de los socialistas en Francia –que sigue un patrón similar al de lo ocurrido aquí–hay que detenerse en el tremendo error, en la frivolidad propia de adolescentes, con la que fue elegido Benoît Amon por las bases como candidato dejando en la cuneta al ex primer ministro Manuel Valls, un político centrado y mucho más popular. Nunca sabremos qué habría pasado si en lugar del radical Amon hubiese sido Valls el candidato de los socialistas pero no es descartable que hubiera podido pasar a la segunda vuelta.
Volviendo a la política española y tras analizar cómo transcurren las primarias del PSOE y los discursos de los tres aspirantes a la secretaría general (Susana Díaz, Patxi López y Pedro Sánhez), a uno le asalta la impresión de que en junio, cuando se celebren las votaciones, una parte de los militantes del partido, “podemizados” como están y ansiosos por demostrar que nadie les gana a la hora de ser de izquierdas, podrían optar -como hicieron sus colegas de Francia- por el candidato que se presenta como el más todo: el más radical, el más izquierdista... Así les fue en Francia. Batacazo histórico. Que tomen nota.