• Lunes, 20 de Febrero de 2017

Importancia del emprendedor

Todos, desde que nacemos, somos empresarios. Si la empresa nace asumiendo riesgos,

Todos, desde que nacemos, somos empresarios. Si la empresa nace asumiendo riesgos, con la esperanza de obtener beneficios, vivir es la empresa más importante de la vida y no lo es menos, como dice Laín Entralgo, la empresa de ser hombre, que se enmarca en tres situaciones: ser hombre en el tiempo; ser hombre en el mundo y ser hombre entre los hombres, de las cuales, esta última es la más importante.

Es cierto que no hay actividad humana ajena al binomio riesgo-resultado o sacrificio-beneficio que son comunes a toda empresa.

Pero el empresario es, además, “empleador” o “creador de empleo”, como se le denomina en la Organización Internacional del Trabajo, contribuyendo a crear riqueza y aumentar la capacidad productiva de la sociedad; sin embargo, siendo muy importante la función del “empresario”, nos interesa destacar la del “emprendedor”.


El emprendedor es el dinamizador de la economía; abre nuevos horizontes a la actividad empresarial y avizora nuevos mercados y líneas de negocio. Es innovador; en una palabra, podemos definirlo como “persona de ideas en acción”. Sabe que vivir es competir y que sólo se triunfa si, además de superar dificultades, se saben aprovechar las oportunidades.
Por eso, tiene que ser, a la vez, competente y competitivo. Lo primero, tener capacidad o aptitud para alumbrar y dar nacimiento a nuevas empresas; y lo segundo, para asegurar su éxito en el mercado.


Puede, pues, afirmarse que el progreso de la humanidad depende, en gran medida, del número y calidad de sus creadores, investigadores y emprendedores. A ellos se debe que “vivir” no es “durar” o, como dijo Samuel Smiles que “lo largo de los años no prueba lo largo de la vida” y “el hombre ocioso e inútil, cualquiera que sea lo largo de su existencia no vive, vegeta completamente”. Para Abraham Lincoln, vivir es “dar vida a los años y no años a la vida”.


Por su parte, Ortega y Gasset afirma que la vida que nos ha sido dada, no nos fue dada hecha; tenemos que hacerla y, por eso, la persona es, a la vez, autora y protagonista de su personal proyecto vital. En consecuencia, la excelencia en el trabajo consiste no “en cuanto más mejor sino en cuanto mejor, más y, con relación a las personas, que éstas no valen por lo que son sino que son por lo que valen.

Emprender es, en definitiva, arriesgarse, comprometerse, apostar por el futuro; no permanecer pasivamente viendo cómo “pasa el tiempo”, pues éste, ni retorna ni se nos devuelve. El tiempo, como bien escaso y de duración impredecible en la vida de las personas debe aprovecharse y no malgastarse, pues el hombre “nace para el trabajo como el ave para volar”.
Finalmente, emprender es la actitud y decisión de las personas para acometer o iniciar la realización de una nueva empresa o idea. Por esta razón, es esencial en el emprendedor más su condición de innovador que de renovador.