La desgraciada coincidencia del fallecimiento por diversas causas de tres mendigos en la ciudad en un corto período de tiempo desató todas las alarmas. Rápidamente se pidieron responsabilidades sin que se realizara un análisis pormenorizado de la situación en la que se encuentra la ciudad. Ante la ola de frío que se deja sentir en los últimos días, el Ayuntamiento y sus entidades colaboradoras se han volcado para intentar que ningún vagabundo durmiera al raso. Hubo algunos que optaron por seguir en la calle. Otros muchos fueron a los refugios y, aún así, quedaron plazas sin cubrir. Parece que A Coruña, en la solidaridad, está bien dotada.
Más acciones:







Más opciones


