• Sábado, 25 de Noviembre de 2017

¡TI VAI FCENDO!

La carencia de un proyecto serio de ciudad es quizás el gran problema del señor Negreira. Lo grave es que la carencia de tal proyecto perjudica a La Coruña. Por ello se ve en la obligación de improvisar cada día para buscar, con cualquier motivo, por baladí que sea, una fotografía que publicar en la prensa del día siguiente. Pero su ambición llega a querer pasar a la historia aunque para ello tenga que jugar a ser una especie de Nerón dispuesto a destruir la ciudad no sabiendo para qué. Es ese afán, tomó en su día la decisión de plagiar el proyecto de Unión Coruñesa para la reactivación y revitalización del centro de la ciudad. En ese proyecto, el soterramiento del tráfico en Alférez Provisional, solo era una pequeña parte de las actuaciones previstas.
Como el mal estudiante que se equivoca, hasta al copiar, Negreira convierte nuestra idea en el simple hecho de hacer un túnel desde el Hotel Atlántico hasta la Marina. Y cuando hablamos de que copió, podemos mencionar la tan manida hemeroteca cuando el 30 de abril de 2011, recogía la presentación de nuestro proyecto y el señor Negreira se limitaba a hablar del metro ligero y de los párkings disuasorios. El resultado del mediocre plagio empezamos a sufrirlo todos los coruñeses y también nuestros visitantes. Empezó con nocturnidad y alevosía, arrancando la vieja palmera que anunciaba la llegada al Dique de las Ánimas. Continuó con la tala indiscriminada de la arboleda de Alférez Provisional, árboles que, según dijo el señor Negreira, estaban enfermos; curiosamente solo debían estar afectados los que se encontraban en el ámbito de su túnel, porque el resto de los árboles de Alférez Provisional continúan en su sitio, verdes y esplendorosos.
Con las prisas electorales que el gobierno municipal imprime a las obras han saltado las primeras inconveniencias; más allá de obligar a trabajar día y noche, contraviniendo la normativa, reventaron la conducción del gas a la altura de Palexco, provocando una importante fuga. Siguieron con un vertido de aguas fecales al mar, en La Marina. De paso arruinaron el antiguo surtidor de gasolina del final de Alférez Provisional. Y, para coronar la cima del despropósito, desenterraron las conducciones de la antigua red de alcantarillado ubicadas al lado del edificio de la Autoridad Portuaria. O bien desconocían la existencia de los conductos de piedra del siglo XIX, que constan en los Archivos Históricos del alcantarillado de la ciudad, o bien les dio igual y aplicaron el “ti vai facendo” que tan desastrosos resultados ha dado históricamente. Prisas tuvieron también en cubrir el hallazgo con un plástico blanco para volver a echarle tierra encima, o sea, para taparlo. Pero tienen la obligación de contestar a algunas preguntas: ¿Se ha realizado algún informe de Patrimonio? ¿Retrasará el hallazgo desenterrado los plazos previstos? ¿Incrementará los costes de la obra esta rectificación? Finalmente ¿supondrá esto un cambio de trazado del túnel? Los ciudadanos que, en definitiva, sufren y sufragan el coste de esta obra tienen derecho a conocer toda la verdad. Y ya sabe señor Negreira, lo que mal empieza ¡mal acaba!