• Lunes, 11 de Diciembre de 2017

Sí, tengo miedo

Lo lamento, pero no soporto más lo políticamente correcto

Lo lamento, pero no soporto más lo políticamente correcto. Todo el mundo, medios de comunicación incluidos, lanzan por doquier el mensaje de que nadie tiene miedo tras los atentados de Cataluña, esa hermosa región que sufrió en sus carnes la última andanada de los asesinos. Tengo miedo a que mi familia, mis seres queridos, mis amigos o cualquier otro inocente vuelva a morir a manos de pirados asesinos que buscan la salvación en la muerte de otros.
Les pido a mis hijos que eviten ir a conciertos multitudinarios, que cuando vayan por la calle lo hagan cerca de los edificios, que ni se les ocurra subirse o dejar subir a su coche a desconocidos por amable que sea la oferta o la solicitud, en definitiva, que tomen todas las precauciones posibles para alejarse de situaciones de peligro. Y eso es tener miedo y por ello lo confieso. El cementerio está lleno de valientes y de meritorios entre los que no quiero ver a los míos.
Lo curioso es que tras proclamar que no tenemos miedo, los mismos se apresuran a decir que todos somos víctimas en potencia, ¡coño! (con perdón) pues como para no tener miedo. Se también que no todos los musulmanes son terroristas, pero todos los terroristas son musulmanes y eso me obliga a tomar precauciones. Ya veo a todos los políticamente correctos llamándome xenófobo. Es una desgracia, pero cada vez que cae un terrorista aparece su vinculación con un imán y una mezquita y, aunque ya sé que esto tampoco se puede decir, es la verdad.
Además nunca entendí por qué se pueden abrir mezquitas por todos lados cuando en los países musulmanes es impensable que autoricen una iglesia católica. Debe de ser que en Europa somos tan generosos que acogemos incluso a los que no nos quieren ni quieren integrarse. Otros bien intencionados me recuerdan que muchos gallegos tuvieron que buscar refugio fuera de aquí y encontraron un futuro en la emigración y es verdad. Lo que sucede es que no se conoce ni un caso de gallegos que montaran bandas terroristas para matar a sus anfitriones.
Dejémonos de historias, la alianza de civilizaciones que parió Zapatero no pasa de ser un capítulo de cualquier utopía. Podría ahorrarme este artículo y con ello algunas críticas, pero eso sería permitir que los terroristas coartaran mi libertad y yo soy libre y vivo en democracia y por ello nadie me puede impedir sentarme ante el ordenador para compartir este sentimiento. Necesito saber si solo yo tengo miedo, pues, de ser así me pondré a tratamiento porque es un sentimiento negativo que me hace infeliz y del que me gustaría deshacerme.
Una cultura puede convivir con otras si todas aceptan un código de conducta y de respeto hacia la otra, pero cuando no es así, habrán de tomarse medidas que ordenen las cosas y nos pongan a salvo de los riesgos que nos amenazan. Ahora toca poner velitas y peluches en las calles, pero estoy convencido de que esto no alejará ni amedrentará a los malos de verdad. He visto algunos vídeos que denuncian el efecto llamada de las ventajas que Europa ofrece a los refugiados, no sé si son verdad, pero si lo fueran habría que revisar esa situación sin renunciar a la solidaridad, eso si, bien entendida.