• Miércoles, 22 de Noviembre de 2017

RECUPERAR EL CORUÑESISMO

Son malos tiempos para los políticos y peores para los ciudadanos. Los informativos se han convertido en relatos de corrupciones que salpican en mayor o menor medida a los grandes partidos nacionales. Con una diferencia importante: los políticos se lo han buscado y a los ciudadanos nos lo han buscado ellos.

Son malos tiempos para los políticos y peores para los ciudadanos. Los informativos se han convertido en relatos de corrupciones que salpican en mayor o menor medida a los grandes partidos nacionales. Con una diferencia importante: los políticos se lo han buscado y a los ciudadanos nos lo han buscado ellos.

En los dificilísimos tiempos que vivimos los españoles no salimos de nuestro asombro cada día por el descaro y la falta de escrúpulos que algunos demuestran en el ejercicio de la política.

Sin embargo no podemos renunciar a lo que de verdad es nuestro, en este caso La Coruña, nuestra ciudad que sufre dos crisis: la general que afecta a todo el país y otra particular que está asfixiando la economía del municipio y cercena el futuro de los jóvenes que buscan, ya, en el extranjero sus oportunidades profesionales. “Si luchamos podemos perder. Si no luchamos estamos perdidos”. Lamento de todo corazón desconocer la autoría de esta expresión, pero viene como anillo al dedo para explicar por qué merece la pena dar la cara por La Coruña.

Naturalmente el verbo luchar, en este caso, carece de cualquier matiz bélico o violento y nos apoyaremos en él en su sentido más coloquial. Compromiso, entrega, tenacidad, fuerza. Así debemos tomarnos la defensa de los intereses de la ciudad. No cabe la resignación y permanecer indolentes ante la decadencia de La Coruña. Es verdad que la sociedad civil parece anestesiada, como si no supiera reaccionar ante las evidencias rebajan las posibilidades de una ciudad emprendedora y tradicionalmente viva y sensible a los desprecios y ninguneos a los que los grandes partidos políticos nos tienen sometidos.

Es la hora de recuperar la fuerza del coruñesismo, esa vitamina que durante años alimentó el espíritu de grandes coruñeses que supieron hacer grande nuestra ciudad. Es el momento de cumplir con nuestra responsabilidad y salvar la herencia recibida para, mejorándola, pasársela a nuestros sucesores.

(Carlos Marcos es presidente de Unión

Coruñesa)