• Jueves, 14 de Diciembre de 2017

Franco ¿ha muerto?

reconozco que cuando el ex juez Garzón pidió el certificado de defunción

reconozco que cuando el ex juez Garzón pidió el certificado de defunción de Francisco Franco para instruir una causa, hace pocos años, pensé que se había vuelto loco de remate. Debo rectificar mi pensamiento. Franco no ha muerto. Lo resucitó Zapatero con una ley mal planteada de memoria histórica, que más parece buscar revanchismo que ordenar algunas injusticias y ahora le dan vida de nuevo los independentistas catalanes que han llenado Cataluña con carteles con la cara del general para apoyar sus delirios separatistas.
Es curioso; la izquierda que acusa a otros de ser nostálgicos del franquismo es precisamente la que vive cada día con el ferrolano en su cabeza. No es casualidad, una izquierda desnortada y otra asilvestrada no tienen proyecto de Estado ni mensajes ilusionantes y, por lo tanto, recurren permanentemente al mantra de la dictadura para exponer sus ocurrencias. Para los españoles normales, Franco murió el 20 de noviembre de 1975 y con él un régimen, una dura historia que enfrentó a los españoles entre sí y que acabó con la ll República que tenía más sombras que luces.
Muerto el general, los españoles nos dimos la mano para escribir juntos la historia de una nueva España democrática. Se redactó una Constitución, se sometió a referendo y se aprobó. Desde entonces hemos vivido el periodo de paz y democracia más longevo de nuestra historia. Claro que hubo problemas, muchos y muy graves, incluso una banda asesina que puso en peligro aquel proceso de concordia provocando cada día a un ejército que sirvió y sirve de garantía de paz y solidaridad internacional para orgullo de los españoles.
Adolfo Suárez escribió, como resumen, una frase inolvidable: “La concordia fue posible “. Y lo fue por la generosidad de millones de españoles que ansiaban la paz y la democracia, pero también por el talento de unos políticos que supieron centrarse en lo importante y levantaron la cabeza para mirar al futuro, para contribuir a lo relevante, dar respuesta a un país que necesitaba el talento y el talante de todos para prosperar. Más de cuarenta años después, aparecen unos asilvestrados políticos de bajo perfil y luces cortas, para hacer saltar por los aires todo aquello.
Ahora reescriben la historia manipulando lo que haya que manipular y recuperan hasta el hartazgo la figura del dictador. Igual les da enfrentar de nuevo a los españoles, generar angustias y someter al Estado a todo tipo de amenazas, su objetivo es sembrar la discordia y el odio y si para ello hay que pasear cadáveres, lo hacen sin pudor. Una vez más seremos los ciudadanos de a pie los que los pongamos en su sitio. No podemos dejar que tiren por la borda cuarenta años de paz para intentar recoger puñados de votos del resentimiento.
Nosotros no nos merecemos eso y nuestros hijos menos. Lo que está en juego es nuestra paz, el futuro de los nuestros y la fortaleza de la unidad de los españoles, únicos dueños de su soberanía, que no podemos aceptar estas acciones contra nuestro país o, lo que es lo mismo, contra nosotros. Defendamos unidos nuestra democracia y protejamos la Constitución, porque eso es defender lo que es nuestro, de todos. La historia los pondrá en su sitio, pero en el presente, pongámoslos nosotros.