• Jueves, 22 de Febrero de 2018

El gran showman

Más allá del gran film de Michael Gracey que ocupa actualmente las carteleras de nuestros cines y que les recomiendo como obra maestra, los españoles tenemos otro gran showman, sin gracia alguna, pero al que hay que reconocerle su capacidad para centrar toda la atención sobre su número. Sé que están pensando en Puigdemont y aciertan.
Algunos creíamos, más bien deseábamos, que con el fin del año 17 e inicio del 18, el lío catalán se ordenaría y podríamos empezar el nuevo año mirando al futuro ilusionados con el fin de la crisis y centrados en la creación de empleo que devuelva la esperanza a muchos españoles que aún se mantienen en las colas del INEM. Pues no, nuestro gozo en un pozo. Seguimos a vueltas con el fugado President quien fiel a sus principios ha vuelto a engañar a los catalanes anunciando su vuelta si los separatistas ganaban las elecciones, como así fue por obra y milagro de una Ley electoral injusta y absurda que reparte escaños caprichosamente primando a territorios frente a las personas.  Por ello, el brillante resultado de Arrimadas quedó ensombrecido baja la alargada sombra de los secesionistas pertinaces que continúan jugando con fuego al margen de la Ley y del sentido común. El expresidente, nada honorable, mantiene en la distancia un pulso al Estado que siembra incertidumbres y pone en peligro la recuperación económica y laboral de toda España.
El showman de Gerona, al grito de ¡pasen y vean ¡se ríe de todos y pisotea la Constitución sin el más mínimo miramiento aún a costa del sufrimiento de millones de españoles. Su última actuación consiste en pretender ser presidente a distancia, investirse por Skype y legislar por Twitter. Una locura para la que la España Constitucional no parece tener una respuesta rápida que pare el espectáculo internacional que está dando el pastelero catalán.
Pero es cierto que la trama ideada por el president a la fuga, empieza a mostrar algunas fisuras internas que pueden, y deben, dar al traste con el sainete separatista. De una parte, su partido está perdido en las tinieblas, de aquella Convergencia omnipoderosa al PdeCat, pasando por Junts per si y después Junts per Cataluña, ya nadie sabe qué diputados son del partido, cuales prestados y cuales prohijados, un lío que profundiza en la herida de una Cataluña irreconocible.
Si a ello añadimos a ERC que con Junqueras en la cárcel presiona para que este sea el nuevo President en ausencia de Puigdemont y que todos ellos están pendientes de los restos de la CUP que tienen en su mano la llave de la mayoría y que están anclados en la rebelión irresponsable y a cualquier precio.
Si señoras y señores, tal es la foto fija de Cataluña a unos días de que se reúna el nuevo parlamento que debe investir un gobierno. Los secesionistas no han aceptado el resultado de las elecciones y se suman como pandilleros despreciando el resultado de Ciudadanos y el de las otras fuerzas que suman, les guste o no, más votos que los separatistas.
El último capitulo de esta historia no está escrito. El gobierno de España encaja como puede el fracaso del PP catalán tras haber adoptado las medidas correctas y haber sido castigado por ello. Necesitamos a Cataluña remando en la misma dirección que el resto de los españoles para vencer, definitivamente a la crisis, pero esto no sucederá si los políticos se siguen mirando al ombligo. Levanten la vista ya porque el tiempo pasa.