• Viernes, 24 de Noviembre de 2017

EL FUTURO DE LA CORUÑA

Parece ser que los políticos profesionales y los ciudadanos hablamos lenguajes distintos e incluso que vivimos distintas realidades. Al anuncio oficial de que La Coruña pierde empleos y exporta jóvenes preparados, los políticos responden que otras ciudades pierden más.

Parece ser que los políticos profesionales y los ciudadanos hablamos lenguajes distintos e incluso que vivimos distintas realidades. Al anuncio oficial de que La Coruña pierde empleos y exporta jóvenes preparados, los políticos responden que otras ciudades pierden más. Si vemos y palpamos la sangría del pequeño comercio y el incesante cierre de negocios, los políticos explican que son hechos coyunturales; si las empresas abandonan la ciudad para buscar nueva ubicación, los políticos celebran que empresas que pierde La Coruña se ubiquen en ayuntamientos del área.

Pero la realidad es que La Coruña sufre y se desdibuja como un azucarillo en su café. La contundencia de los datos y los hechos que confirman, más allá de toda duda razonable, que La Coruña está siendo condenada a convertirse en una ciudad de pisos vacíos, jubilados y paseantes nos hacen alejarnos de las afirmaciones de los políticos que, desde la mediocridad, juegan a intentar engañarnos para evitar conflictos y polémicas para los que no tienen respuesta.

Ustedes y yo hemos conocido otra Coruña, pujante, fuerte, ejemplo y espejo en el que todas las ciudades se miraban. El trabajo de recuperar La Coruña nadie lo va a hacer por nosotros; depende de los coruñeses, de que sepamos estar a la altura de una gran ciudad o, por el contrario, nos dejemos llevar por la mediocridad reinante en la vida pública y abandonemos a su suerte a nuestra querida ciudad. Muchos no estamos dispuestos a esto.

Por ello y como ya sucedió en otros momentos históricos para la ciudad ha de ser la sociedad civil la que con su empuje y su acción comprometida presione para que las incertidumbres desaparezcan y la verdad sirva de base firme para construir La Coruña del futuro.Por eso quiero animar a todos los coruñeses a tomar posiciones en defensa de la ciudad. A no comulgar por más tiempo con ruedas de molinos y a aceptar la difícil realidad para dejar de mirarnos al ombligo y empezar a construir en positivo La Coruña que queremos. Es, pues, el momento de preguntarnos ¿qué podemos hacer nosotros por La Coruña? y a esta pregunta caben tantas respuestas como coruñeses somos. ¿Cuál es la suya?

(Carlos Marcos es presidente de Unión Coruñesa)