• Jueves, 23 de Noviembre de 2017

no resulta nada fácil elegir a las 100 mujeres más influyentes

no resulta nada fácil elegir a las 100 mujeres más influyentes de España. Es probable que si le pido que me nombre usted a 100 mujeres de prestigio no lo consiga. Pero no porque no las haya -habelas hainas- sino porque, como siempre, están tapadas por un discreto velo. La historia está llena de mujeres escondidas y voluntariamente olvidadas. Pero si nos tomamos el tiempo necesario para mirar sin prejuicios, sin vetos, surgen en todos los ámbitos, desde el deporte a las artes, desde la investigación científica al mundo empresarial y académico.
Executivas de Galicia ha tenido el honor de formar parte del jurado de la última edición de las Top 100 mujeres líderes de España. El acto tuvo lugar hace pocos días en Madrid y Galicia aportó 5 nombres propios a este selecto grupo de mujeres: Irene Milleiro, Ana García Cábado, Ana Pardo de Vega, Julia Otero y María José Alonso, que aunque nacida en León lleva años trabajando en la USC y es una de nuestras investigadoras de mayor prestigio.
Son las cinco tops gallegas de este año. Pero había muchas más candidatas, casi 600 mujeres que optaban a ser elegidas para ese grupo selecto. Es imprescindible otorgar reconocimiento a las mujeres que destacan en su ejercicio profesional. Nos hemos pasado tantas décadas a la sombra de los varones, sin apenas asomar la cabeza, que queda mucho trayecto por recorrer para conseguir la equidad en materia de visibilidad y reconocimiento.
Pero no se trata sólo de hacer justicia con tantos años de sombras. Ante todo se trata de enviar un mensaje a las generaciones que vienen, a esas chicas que salen de las facultades preparadas, sí, pero que vuelven a manifestar ciertos comportamientos que creíamos ya superados. Creíamos que la igualdad era un camino de sentido único, pero no. Podemos hacer marcha atrás, de hecho lo estamos haciendo en algunos aspectos y esto es necesario atajarlo cuanto antes.
Para ello debemos comprometer a los hombres. No es posible que en pleno siglo XXI, los señores no den un paso al frente y se comprometan con la igualdad de oportunidades. Ya no valen las declaraciones de intenciones que se las lleva el viento, ni la foto de cortesía.
Por eso el proyecto engageMEN, presentado en la gala de las Top 100 tiene una gran relevancia.
La iniciativa consiste en que los directivos de grandes empresas asuman un reto concreto en materia de igualdad con un año de plazo para llevarlo a cabo. El objetivo es cambiar la foto de familia de esos consejos de administración o de las direcciones de las empresas dominadas siempre por las corbatas. Dentro de un año veremos si lo han cumplido.
Cuando decimos que la igualdad beneficia al conjunto de la sociedad no es palabrería, es la constatación, incluso empírica, de que las mujeres aportan energía, creatividad, conocimiento, talento. La administración pública está haciendo sus deberes. Ahora es el sector privado, el mundo empresarial quien debe hacer efectivo su compromiso para que igualdad y paridad dejen de ser un brindis al sol.