• Martes, 20 de Febrero de 2018

Mujeres imparables

De norte a sur y de este a oeste surgen foros, encuentros, congresos, seminarios, debates sobre igualdad, sobre participación femenina, sobre mujeres que emprenden, que arriesgan, o que reflexionan sobre lo que queda por hacer.

De norte a sur y de este a oeste surgen foros, encuentros, congresos, seminarios, debates sobre igualdad, sobre participación femenina, sobre mujeres que emprenden, que arriesgan, o que reflexionan sobre lo que queda por hacer. En algunas ocasiones he tenido el sentimiento de un cierto “hartazgo”. He recordado a las “locas de la plaza de Mayo”, esas madres, esposas, hermanas de prisioneros desaparecidos de la dictadura argentina que semana a semana se juntaban a reclamar a los suyos. Sutil forma de machismo: no sólo no hay igualdad, sino que, además, molesta que se reivindique.  Hace unos días tuve el placer de participar en una jornada en la que un grupo de mujeres compartió experiencias profesionales y analizó los problemas de visibilidad. Algunos de ellos permanecen cerrados a la entrada de mujeres. 
“Mujeres imparables” se denominaba el encuentro organizado en Pontevedra. El nombre dice mucho. Siempre he pensado que el camino hacia la igualdad no es lineal ni continuo. Como los escorpiones muchas veces vamos hacia atrás y, como las tortugas, otras tantas vamos lentamente. Pero lo cierto es que este recorrido es imparable por una razón muy sencilla. Porque esta es una carrera en que todos somos vencedores. No debería haber, por tanto, barreras para alcanzar la meta. En “Mujeres imparables” pudimos comprobar la capacidad creativa que está ahí, a la espera de contar con un empujón para salir a la luz. Confirmamos que la inventiva y capacidad emprendedora femenina es ilimitada. “La emprendedora actual lo es porque no le queda más remedio, el mercado laboral no es aún capaz de absorber toda la oferta que existe y las mujeres tienden a crear su puesto de trabajo”. Es lo que afirman algunos, queriendo menospreciar el esfuerzo emprendedor. Se equivocan. Lo importante no es la motivación para crear su propio puesto de trabajo sino tener el coraje de hacerlo. Aunque no siempre suponga un éxito. 
Lo más valioso que puede tener un país es su energía creativa, su dinamismo y esa es una virtud que a las mujeres les sobra. El encuentro organizado en ese magnífico edificio que es el museo de Pontevedra, es una prueba irrefutable de que queda mucho por hacer en materia de visibilidad, paridad e igualdad de género.  Pero también es la confirmación de que  hoy las mujeres tienen todas las condiciones para dar un salto cualitativo y que está en sus manos darlo. Contar con el apoyo de la administración es determinante. Tal fue el caso en este evento de la presidenta de la Diputación de Pontevedra, Carmela Silva, que con el apoyo a la organización de “Mujeres imparables” y su presencia afirmó su compromiso real con las mujeres de hoy.