• Sábado, 24 de Febrero de 2018

Mujeres en las calles

El 24 de octubre las islandesas dejaron de trabajar a las 14h38.

El 24 de octubre las islandesas dejaron de trabajar a las 14h38. ¿Por qué? Porque a partir de esa hora el trabajo femenino en el país nórdico ya no está remunerado. El paro estaba convocado por sindicatos y organizaciones feministas para reclamar por la diferencia salarial entre mujeres y hombres. En Islandia las mujeres ganan una media del 18% menos que los hombres. Todo empezó hace 41 años, en 1975. Entonces, ese 24 de octubre, un 90% de las mujeres dejaron de trabajar y se manifestaron en Reykjavik bajo el lema “El día del descanso de las mujeres”. El movimiento se repitió en 2005 y 2008. En 1975 dejaron de trabajar a las 14h08, en el 2008 a las 14h25, a este ritmo se calcula que las islandesas llegaran a eliminar la brecha salarial en el año 2068.
Esta semana las francesas siguen el ejemplo. Las mujeres galas fueron llamadas a parar de trabajar a las 16:34 del 7 de noviembre, hora a partir de la cual se estima que, en condiciones de equidad salarial, las mujeres estarían trabajando gratuitamente. En el país vecino las trabajadoras cobran de media un 15% menos que los varones. ¿Y por casa?, más o menos igual: en España la media es de un 19% de diferencia entre el salario femenino y el masculino. Y es que sobran los motivos para movilizarse. Hace algunas semanas las mujeres del Cono Sur se manifestaban en contra de la violencia de género. Una niña de 14 años había sido violada por auténticos salvajes (alguno de ellos de “buena familia bonaerense”) y luego asesinada. Miles de mujeres colapsaron las calles de la capital argentina bajo el lema “Ni una menos”, un movimiento contra la violencia machista que surgió 2015 inspirado por el poema de una escritora mexicana, Susana Chávez, que hablaba de “ni una muerta más” y que fue asesinada en el 2011.
En Argentina hay 50 ataques sexuales por día. No hace falta que crucemos el charco para encontrar la violencia hacia las mujeres. Islandia, Francia, Buenos Aires en pocas semanas y en distintas esquinas del planeta vemos a mujeres echarse a la calle, masivamente. ¿Acaso estamos ante un fenómeno social novedoso? Si tenemos en cuenta a las islandesas seguramente no. Lo hicieron ya hace 40 años, pero visto el magro resultado vuelven a salir a la calle hoy. Seguramente haya sociólogos que ya estén analizando la situación para determinar si estamos ante un nuevo movimiento social feminista. Poco importa, a mi juicio. Lo que sí parece evidente son dos cosas: la primera es que es cada vez es más necesario apurar el paso, ya no tenemos más tiempo que perder, y la segunda, que nadie mejor que las propias mujeres para acelerar la marcha.